Isla de los Vientos – Capítulo XII

Posted on Actualizado enn

El reencuentro

Y allí estaba yo, apoyada sobre un pilote del muelle desvencijado. Uno de mis chapines comenzó a palpar un clavo que asomaba de la madera oscura y húmeda. Jugueteé unos instantes con el pequeño obstáculo que se me ofrecía y luego decidí que no podía dedicar esos instantes de singular riqueza a tales vulgaridades. ¡Cuánta riqueza hay en una espera! pensé, justamente porque los últimos minutos son los de mayor variedad de emociones.

El sufrimiento por una larga separación unido a la esperanza empecinada, la emoción adueñándose de mis ojos y mi pecho. Comencé a hacer un recuento de los meses transcurridos sin noticias, hasta que llegaron lejanos rumores… luego mi padre y entonces, ese mensaje… llegado por intermedio de Dante Mondejar y mi corazón se apuraba en carreras contra los minutos que faltaban.

Leer el resto de esta entrada »

Anuncios

Isla de los vientos – Capítulo XI

Posted on Actualizado enn

La vida continúa

La Jagua era una fiesta en esa época del año. Nacían potrillos de pie listos para correr, nacían cerdos macizos y rollizos, el maíz se elevaba por encima de los ojos con su sonrisa de mil y un dientes y todos se conmovían mirando esas flores, pequeñas y delicadas mariposas, que presagiaban la primera cosecha de cacao.

En la casa, canastos de jaguas eran amontonados poco a poco para las laboriosas mujeres que prontamente se dedicarían a hacer dulces, salsas y licores.

Alfonso prosperaba con los nuevos cultivos y andaba como enloquecido enseñando a sus nuevos trabajadores la forma en que debían atenderlos, regarlos, quitarles las alimañas y las plagas.

Leer el resto de esta entrada »

La neblina

Posted on Actualizado enn

El pueblo se vaciaba a las dos de la tarde. Quedaba solo en la plaza el perro que era de todos y de nadie. Pero no tardaba en rumbear hacia alguna entrada, sigiloso. Meterse por alguna puerta era una invitación al zapatillazo. Pero héroe de las calles, él lo intentaba todo.

La hora de la siesta era la esperada para la novela. Faltaba el último capítulo. Los protagonistas darían un giro a la historia para que la gente fuera feliz, una vez más.

Había tres canales de aire. En uno se podía ver un programa para amas de casa laboriosas, en otro una recopilación de entrevistas a personajes en su mayoría fallecidos. Y en el tercero “la novela”.

La neblina lo ocultó todo esa tarde. Era una masa densa y fría que se inspiraba y se exhalaba como vapor. La gente se acomodó en las salas de su casa, frente al aparato de televisión, con la impaciencia y la inquietud del último momento, y giró la perilla. Pero nada pasó. Todo eran rayas, en los tres canales.

Estuvieron mirándose entre todos, mirando el aparato sin entender nada, durante un buen rato. En eso estaban cuando el perro de todos y de nadie se levantó de su rincón y pasó delante del televisor ladrándole a las rayas.

La zapatilla voló, se estrelló con su trompa. Y él salió gimiendo su desconcierto hacia la calle nuevamente.

El monstruo

Posted on Actualizado enn

─¡No quiero ir al baño!

─Pero… nena, no hay nada en el pasillo.

La niña dio un par de pasos avanzando hacia el pasillo oscuro. La negrura era un sitio enorme, sin fin que de a poco abarcaba toda su casa y crecía más y más hasta confundirse con la noche del universo.

Se vio sola en medio del mundo. Perdida. Vulnerable. Débil. A la deriva de un monstruoso final inimaginable que se comería a sus padres, para luego engullirla a ella.

No podía permitir eso.

Y el siguiente paso fue una dolorosa carrera hacia el próximo interruptor de luz.

La mano

Posted on Actualizado enn

Todo tenía el color mortecino de una luna taponada de nubes. La mano se acercó lentamente, con vida propia hasta la cara de ella. Tenía los dedos manchados de negro, un anillo sucio y ,sin embargo, algo la hacía poco humana. La deformidad, tal vez. Y la cara se estremeció con una ráfaga de viento que movió la cortina y un sonido lejano a explosión de neumático. La inocencia del sueño fue violada por el rápido movimiento con el que la mano del jardinero quitó la cucaracha de su cabeza.

Pero… ¿qué hacía el jardinero a esas horas?

El caballero

Posted on

Apoyando la espada sobre la piedra, comenzó a quitarse la armadura. Duro había sido el combate, lleno de emoción, repleto de momentos en los que había sentido que sus fuerzas estaban siendo exigidas al máximo, su inteligencia probada con duros obstáculos.

Pero nada detiene a un caballero cuando está en plena lid. Ni nada distrae al caballo de su momento de gloria. Ambos, caballero y caballo son uno y solo uno. Se entienden, se conocen, se toleran, se acompañan, se cuidan.

Leer el resto de esta entrada »

El agradecimiento

Posted on Actualizado enn

Desde muy chica me iniciaron en las artes de la numerología y la quiromancia. Toda mi familia posee dones que no deben ser revelados en público.

Esto es así porque vivimos en tiempos complicados. Hay mucha gente que nos persigue y trata de convencer al resto de que nosotros somos los culpables de los males de la época.

Hace unos días, un caballero pasó por la puerta de nuestra casa. Traía con él a un niño. Un niño pequeño que tenía la cara brotada de marcas rojas. Nadie se le acercaba. Al ver lo que parecían los primeros síntomas de la lepra, la gente escapaba. Pero el caballero nada temía. Su armadura plateada lo aislaba de los males terrenales… Leer el resto de esta entrada »