Reflexiones

La rosa

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Pido perdón… fue culpa de la lluvia y un libro que se cruzó en mi camino…

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Y la rosa es rosa porque la veo, la siento, la huelo.

Antes de eso era, solamente.

Y en mí había quizás una intuición de rosa, la esperanza de rosa.

Era un debe haber una rosa.

Porque si no existiera, no se explicaría que hubiera necesidad de ella.

Y la rosa será rosa en tanto no me muestre sus espinas.

Desde ese momento será la rosa que lastima o se defiende.

Ya no será más la rosa que solía ser.

Pero la rosa que es para mí será mi decisión de abandonar lo que no me acerca a ella.

Porque la necesito, porque la quiero, porque la creo.

Y aunque me digan que no es, aunque me digan que dejó de ser

que ya no es la rosa, ahora es la flor que tiene propiedades curativas para el alma,

será mi decisión aceptar que la rosa ha “cambiado”.

Será mi decisión aprehender su lado oculto hacia mí hasta ese momento, que se ha revelado a otro de mirada diferente.

Oh, ¡si pudiera ser atravesada por infinitas sensaciones!

en una sucesión de causas y consecuencias, azares y adaptaciones,

conocería a “la rosa” y al “todo” al mismo tiempo. Conocería lo inmutable, el perpetuo movimiento.

Pero en mi imperfección, solo he conocido la imperfección de “mi rosa”

y de esa imperfección nace a cada momento la sorpresa.

Muchos coincidirán en que su perfume es único.

No he visto a nadie detenerse a oler cada flor del camino, mucho menos cada flor del universo.

Sin embargo mi fe en ella la hace única.

Y si ella ha de cambiar, he de hacerlo yo también.

Intuyo que he de abandonar mis egoísmos, mi ilusión de ser dueña de su rosedad

para que la rosa se vaya mostrando, poco a poco, tal cual es.

Pero no he de verlo yo, quizás. O sí.

Tal vez llegue a dudar de ella algún día.

Tal vez descubra que no es una rosa, tal vez descubra que “rosa” no es la mejor forma de nombrarla. O tal vez me aferre a la idea de “esa rosa” y la siga cultivando en mi interior, mientras que ella pasa a ser nombrada “dalia” por otros.

En tanto yo sigo pensando en ella, algunos me dicen que ya no existe, que ha evolucionado o se ha adaptado.

¡Qué le voy a hacer! Que lo demuestren.

Y si cayera en la tentación de negarla por gozar del beneplácito de otros… eso no le restaría existencia. ¿O acaso se puede negar algo que no se ha afirmado primero?

Por ahora es la rosa quien tiene la verdad y los ilusos serán los que pretendan darle un nombre eterno.

Yo solo soy una de las que la vio, la olió, la tocó, la previó.

Yo solo soy una soñadora dotada de reglas aprendidas de sucesiones de partes de universo que diferencian rosas de no rosas, rosas que lastiman de rosas que no lastiman, rosas que despiertan cuando sale el sol de rosas que se duermen cuando no está el sol, rosas que me ofrecen su mejor perfume cuando cae el rocío de rosas que han perdido su perfume cuando no les llega el agua. Hasta que empiezo a dudar si es que se despierta cuando sale el sol o cuando se esconde la luna…

¿Y si fuera el sol, su andar, su estar o no estar, el culpable de que yo piense en la rosa?

¿Qué me hace distinta del cordero, de la hormiga, de la abeja?

¿Que el azar me diera diez dedos para contar y representar?

Una, dos, tres rosas.

¿Tener una gran memoria?

Había una vez una rosa…

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba sin orden y vacía y las tinieblas cubrían la superficie del abismo y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Entonces dijo Dios: Sea la luz. Y hubo luz. Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas.…” (Génesis)

¡Creencia, intuición de la ciencia…!

Una intuición que no podía sino simplificar las cosas a su máxima expresión.

Nos pasamos buscando causas, nos obsesiona la causa y el efecto para tener poder sobre la rosa.

Pero buscamos una causa única…

¿Y si no hubiera un solo porqué sino un montón de porqués?

La rosa es bajo el cielo, sobre la tierra, con aire, con algo de humedad, de día o de noche, con sol o con lluvia, con abejas y mariposas, bajo una brisa o un viento, en un clima templado o cálido, con algunas hormigas, con una flor silvestre que aprendió a sobrevivir a los corderos…

Nuestro concepto de rosa es tan limitado… “flor del rosal, notable por su belleza, la suavidad de su fragancia y su color”. “El género rosa está compuesto por un grupo de arbustos espinosos y floridos representantes principales de la familia de las rosáceas”. Tienen tallos semileñosos, formaciones epidérmicas llamadas espinas, de hojas perennes o caducas, etc. etc. etc.

Pero qué es la rosa, por qué o para qué, ¿ella lo sabe? ¿lo sabremos nosotros? ¿nos alcanzará la especie para ello?

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La máquina de los sueños

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Resultado de imagen para sueños

Hoy quisiera dejarles una reflexión y una invitacion.

Andan intentando crear un aparato que lea y reproduzca las imágenes de los sueños. ¿Cómo se podría? Leer el resto de esta entrada »