Monstruos americanos – Caá porá

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¡Hola, amigos! Hoy iniciamos un pequeño paseo por monstruos de leyendas americanas. Por ahora tengo preparados algunos relatos sobre seres de la mitología argentina. Después veremos si sigo viajando por el resto del continente. Como sé que una parte importante de los lectores no es de mi país, y como muchas veces, aún siendo argentino, se desconocen, junto a cada relato va una breve descripción del monstruo en cuestión. Aclaro que no estoy recreando la leyenda, estos serán relatos en los que se hace mención del susodicho. Espero que les guste.

El Caá-porá es una criatura fantástica de la mitología guaraní. En el área de la Mesopotamia argentina es un hombre de gran tamaño, velludo, que fuma una pipa hecha con huesos y devora a la gente chupándola.

El cazador se internaba, cada vez más, en la selva. Llevaba su arma, una escopeta de dos caños, y una cantimplora, por si le daba sed de ginebra en el camino. Iba en busca de un pecarí o jabalí americano, para deleite de un turista venido de tierras lejanas. Allí, a unos pasos de las cataratas del Iguazú, los pecaríes abundaban, pero los nativos los protegían como si fueran algo precioso, algo humano.

El hombre daba pasos seguros entre las hojas. Un verdor de paraíso lo cubría y se escuchaba de fondo el sonido del agua en su imponente caída.

En un claro, el cazador se detuvo a descansar. Si bien caía la tarde con su arcoíris diamantino sobre las aguas, el calor no aflojaba obligando al hombre a secarse con la manga las gotas de sudor. Se sentó sobre una roca. Miró hacia adelante planeando los próximos pasos. La selva le hablaba. Los animales se apartaban a medida que escuchaban el ruido de ramas quebradas, pero las hojas murmuraban, quizás lo prevenían, quizás intentaban disuadirlo o lo reprendían en su idioma de crujidos.

De pronto sintió un poco de modorra. Sería que ya se había tomado casi todo el contenido de su cantimplora, pero juraría que había visto humo más allá. Con la pesadez de la bebida, se levantó y dio unos pasos en esa dirección. Era humo, sí. Y provenía de un artefacto que parecía una pipa. Tomó los binoculares y enfocó. Había una sombra inmensa que fumaba una pipa de gran tamaño. El artefacto parecía hecho de huesos, una tibia y un cráneo, aparentemente.

El cazador se estremeció. Si bien la sombra no se había movido de su lugar, se sintió a merced de algo sobrenatural. Él conocía los cuentos del Caá-porá, pero no creía en ellos. Hacía muchos años que recorría la selva como guía de turistas y nunca había tenido un encuentro de ese tipo. Pero ahora…

La sombra empezó a moverse dando unos pasos en dirección hacia él. Un temblor le aflojó las rodillas y comenzó a balbucear. Él no temía a las fieras, se sabía bien cuidado por su escopeta, pero esto era distinto.

Dio unos pasos hacia atrás, tomó su arma, apuntó contra el follaje oscurecido y disparó. Se escuchó un estruendo y las aves huyeron aterrorizadas. Pero la sombra seguía allí. Un poco más cerca a cada momento. Y el humo comenzó a antecederla. El humo comenzó a acercarse y rodear al cazador.

Completamente cercado, sus pulmones se intoxicaron y cayó al piso sin sentido.

Los nativos dejaron su disfraz y se acercaron. Serían piadosos esa vez. Solo lo maniataron y se llevaron su arma. Pero lo dejaron allí, a merced de hormigas, yaguaretés y alimañas. Luego se aseguraron de que alguien lo encontrara un par de horas más tarde y le recordara la historia del Caá-porá.

(C) Meg

10 comentarios sobre “Monstruos americanos – Caá porá

    Josep Ma Panadés escribió:
    30 abril, 2022 en 6:42 am

    ¡Qué buena historia y qué bien contada!. Aun basada en una leyenda y aun siendo el lector reacio a esas creencias, imprime un temor a violar, aun sin querer, la paz y tranquilidad de quienes habitan en la selva.
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      30 abril, 2022 en 1:16 pm

      Hola, Josep! Gracias, me alegra que te guste. Me he propuesto conocer y dar a conocer un poco más de la mitología americana.
      Un abrazo

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    Doctor Krapp escribió:
    30 abril, 2022 en 7:24 pm

    Lo has contado muy bien y eso que es difícil acercarse a esas mitologías fantásticas con una mirada nueva. Lo sorprendente es como esos seres mágicos siendo locales se hermanan con otros seres mágicos de otras latitudes.
    Aquí mismo en el agua de la fuente te aparecería una ninfa, un hada o quizás un enano guardián de un tesoro.

    Un abrazo

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      mireugen respondido:
      30 abril, 2022 en 7:55 pm

      Hola, Dr. Krapp! Es muy cierto lo que apuntas, en todo el mundo hay similitudes. Eso es lo maravilloso de las mitologías, muestran quizás que son más las semejanzas que las diferencias entre los humanos de cualquier latitud.
      Un abrazo

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    Ana Piera escribió:
    1 mayo, 2022 en 5:49 pm

    Muy buen relato con su mensaje moral. Hay que respetar a la naturaleza y las tradiciones de los pueblos originarios. Muy interesante la figura del Caá Porá.

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      mireugen respondido:
      1 mayo, 2022 en 7:36 pm

      Hola, Ana. La naturaleza necesita quienes la preserven, lamentablemente los humanos muchas veces nos olvidamos de aquello que nos permite la vida.
      Me alegra que te gustara este «monstruito»,
      Un abrazo

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    graficacuriel escribió:
    1 mayo, 2022 en 7:53 pm

    👏🏽👏🏽

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    davidrubios escribió:
    6 mayo, 2022 en 9:40 am

    ¡Hola, Mirna! La Mitología es algo apasionante, no solo nos sirve para conocer nuestras raíces, sino para constatar que, aun con sus matices de cada lugar, en el fondo nuestra especie comparte los mismos miedos desde que el primer homínido se decidió por andar y el primer sapiens a razonar. Desconocía a este ser mitológico y me ha encantado ese final, en el que esa tribu logra servirse de ese mito sobrenatural para protegerse de visitantes con dudosas intenciones. Fantástico relato. Un abrazo!

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      mireugen respondido:
      6 mayo, 2022 en 11:07 am

      Hola David! Es cierto, son muchas las similitudes en todo el mundo. Los miedos nos hermanan. También las buenas intenciones de los que inventan monstruos.
      Un abrazo

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