Películas populares – Dirty dancing y otras cuestiones

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¡Hola, amigos! Una entrada más de películas populares. Esta vez a toda música y danza. Antes de comenzar a comentar, debo aclararles que no soy nada imparcial sobre estas artes. Creo que la música y la danza son dos de los pilares de mi vida. Por ese motivo, espero sepan disculpar si me dejo llevar por los sonidos y me convierto en una fan. Los dejo con estas cuestiones que, como les digo siempre, no son una crítica cinematográfica.

Meg

Hay días en que la música es tan necesaria como lo es, a veces, el silencio. Y ¿qué mejor que recurrir a algún clásico de los ochenta, de esos que te hacían mover los pies estando sentados? Dudé entre varias películas, figuraban en mi lista Flashdance, Footlose y Dirty Dancing. Todas ellas con música excelente, baile asegurado y un guión con algún drama más o menos profundo de fondo.

Ya sé que las películas sobre bailarines, para muchos, son sinónimo de sensualidad y de superficialidad. Y seguramente los creadores de estas películas no escatimaron en ello, pero, a la vez hacían planteos de tiempos en que se estaban destapando algunos tabúes. Más allá de eso, hay una alegría ancestral en la música y el movimiento que trasciende los contextos, tal vez la que hizo que aparecieran los primeros rituales humanos alrededor de una fogata. Al escuchar un ritmo, el cuerpo y la mente se predisponen bien, nos convertimos en la cuerda que vibra con el universo, no importa si vamos a agradecer algo, celebrar algún acontecimiento o simplemente dejarnos llevar por la alegría y la emoción.

Y me decidí por Dirty dancing, quizás porque cuenta sobre una chica que, en el comienzo, no sabe bailar. Es mucho más fácil identificarnos con nuestros pasos de pato sobre la pista, cuando la protagonista no deja de pisar a su compañero.

Pero una vez iniciada la película, me encontré con algo que no esperaba. La película de entrada nos muestra a una familia de clase media acomodada tomando unas vacaciones en una especie de all inclusive de los años setenta. Rápidamente se vislumbra un conflicto entre los camareros, chicos de buena familia y los bailarines, presentados como pertenecientes a una clase inferior. Muchas veces se menosprecia algunas expresiones artísticas, se las cataloga como algo meramente decorativo, prescindible. Esa forma de verlas se traslada a sus ejecutores, en este caso, los bailarines. El punto más álgido del conflicto llega al tratar el tema de un embarazo no deseado, donde el padre (supuesto buen chico) resulta que no quiere hacerse cargo, cuestionando la moralidad de la chica, bailarina, que, finalmente, recurre a un aborto clandestino (tema tabú entonces y aún ahora, para muchos). La cuestión es que en medio de la confusión se culpa al protagonista, el bailarín, (supuesto chico malo). Si bien es producto de un malentendido, la confusión evidencia un prejuicio de origen, de profesión, de clase. Y mientras tanto, el verdadero culpable, el “buen chico”, sentencia: “ciertas personas son importantes y otras no”. Pese a todo, el bailarín se hace cargo de una situación delicada, muestra su buena madera y padece estoicamente el rechazo del padre de Baby, la protagonista, quien lo cree el verdadero responsable. Tal vez, el bailarín podría haberse defendido en lugar de prolongar su padecimiento, tal vez sí, pero hay mucha gente que reacciona de esa manera, sobre todo cuando se siente agraviada injustamente y está acostumbrada a ser objeto de injusticias.

No esperaba esa trama. En mi memoria consciente no recordaba las cuestiones sociales de fondo. Se ve que la música, la sensualidad, el romance me hicieron olvidar todo lo demás. Y tampoco recuerdo cuál fue el efecto que produjo en mí cuando vi la película hace muchos años, pero, a juzgar por mi memoria, me quedé en la superficie. El guión no muestra conflictos de conciencia con respecto al tema del aborto. Quizás eso podría haberse mostrado de otra manera. No sé. En todo caso, la película saca a la luz un tema que, pese a mantenerse oculto, constituye una realidad tristísima. ¿Debió ayudar Baby a que la bailarina abortase? La respuesta la conocerá cada quién. ¿Podemos considerar a Baby una heroína? Eso dependerá de la respuesta que le hayan dado a la pregunta anterior. Su valentía se manifiesta jugándose por sus amigos y enfrentando los prejuicios sociales de la época en general y de su padre, en particular.

No quiero minimizar el conflicto del aborto, solo que es demasiado profundo en sí mismo como para tratarlo en pocas líneas, seguramente por eso no lo trataron a fondo en la película, se hubiera comido toda la trama. Creo que la película apuesta a la idea de que tener dinero o clase no es sinónimo de ser mejor persona y a que, muchas veces, nos apresuramos a juzgar mal al otro, sobre todo cuando no damos espacio a los demás para explicarse. ¿Será aplicable aquí la reflexión de Ortega y Gasset cuando dijo: “yo soy yo y mis circunstancias”?

Me encantó volver a ver esta película. Tal vez fue la primera vez que la vi, realmente. Y me alegra que una propuesta básicamente musical no se quede en la anécdota de los romances juveniles contrariados o no. Tampoco se limita a una crítica a la represión sexual imperante en la época que tildaba de “dirty” a ciertos ritmos. Lo “dirty” habría que trasladarlo a otras cosas, como actitudes y prejuicios. Creo que es una película de la cual se puede seguir hablando, aun después de ese maravilloso final en el que los bailarines vencen la fuerza de gravedad.

Y con respecto al final, hay algo más importante, ese salto que da Baby es todo un símbolo, es el resultado de un proceso de conocimiento entre dos personas que llegan a confiar la una en la otra, algo tan importante para formar una pareja, no solo de baile, sino de vida. Por ese motivo, ¿quién dijo que para ser bailarín no hay que tener algún tipo de heroísmo? Lo saben bien los que tienen dos pies izquierdos y, de todas formas, se animan a las pistas. Después de todo, no se baila con los pies, se baila con el corazón, con ese latido del universo en las venas.

(C) Meg

8 comentarios sobre “Películas populares – Dirty dancing y otras cuestiones

    Imágenes que escribo escribió:
    16 octubre, 2021 en 7:29 pm

    Es una de mis películas preferidas. Y creo, como tú muy bien expresas, que es mucho más que una película de música y baile con historia de amor. Gran reseña! Saludos, Mirna!

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      mireugen respondido:
      16 octubre, 2021 en 7:38 pm

      Muchas gracias, Imágenes! Como dije, no puedo ser imparcial, es una película que me encanta. Un abrazo

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    Josep Ma Panadés escribió:
    17 octubre, 2021 en 8:05 am

    Como, en general, y con unas pocas excepciones, no me gustan las películas musicales, cuando fui a ver esta un poco forzado, debo admitir que no capté suficientemente estos mensajes semiocultos y solo me fijé en lo superficial; la música (que sí me gustó) y el baile (que me agobió). Hace unos días hablaron de esta película por televisión y sacaron a colación lo que mencionas y fue entonces cuando supe apreciar los verdaderos conflictos sociales y de clase que encierra. De todos modos, no sé si me animaría a volverla a ver. Creo que ahora se me antojaría un poco «anticuada».
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      17 octubre, 2021 en 10:52 am

      Hola, Josep. Hay que respetar los gustos de cada uno. Si lo musical no te va, no puedes forzarte a verlo. A mí me pasó lo mismo que a vos, cuando la vi por primera vez no puse atención a la trama, me quedé en la superficie. Y seguramente, hoy debe parecer una película anticuada. Hay diálogos que pueden sonar increíbles. En todo caso, creo que la película muestra que éramos más ingenuos o nos mostraban más ingenuos.
      Un abrazo

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    Doctor Krapp escribió:
    17 octubre, 2021 en 4:01 pm

    El baile y la música nos ha borrado la historia de detrás y además está la presencia poderosa dl malogrado Patrick Swayze. Curiosamente ya no recuerdo sin mirar en la web el nombre de la actriz protagonista igual que me ocurre con la actriz de Flashdance.
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      17 octubre, 2021 en 5:20 pm

      Sí, Dr. Krapp. Es cierto. La música, el baile dejan todo lo demás en un segundo plano. Justamente busqué información sobre la actriz, es Jennifer Grey. Siguió su carrera pero no volvió a descollar. En cambio, a Patrick Swayze volvió a protagonizar un éxito como Ghost además de muchas películas, para mí, desconocidas.
      Un abrazo

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    Ana Piera escribió:
    18 octubre, 2021 en 11:01 pm

    Buena reseña, es una de mis pelis favoritas. Saludos.

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