¿Qué hace, maestro?

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¡Hola, amigos! Esta entrada se originó en un concurso. La convocatoria fue realizada por Editorial Zenda bajo la consigna Historias de la Historia. En hasta 1000 palabras, hay que reflejar una historia real o ficticia, ambientada en cualquier momento histórico. Yo recurrí a un personaje conocido por todos: Leonardo. Me inspiré en él no en su calidad de pintor, sino de inventor, arquitecto e ingeniero. Las múltiples facetas de la vida de Leonardo lo hacen una fuente inagotable de posibilidades. Y partí de una circunstancia aparentemente real.

Casualmente di con una información en : Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Leonardo da Vinci. Biografía. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/monografia/leonardo/ el 26 de septiembre de 2021.

Los autores nos cuentan cómo pensaba aportar Leonardo si no una solución, por lo menos un paliativo a la peste que asolaba a Milán. De esa idea nació la historia que sigue. Los dejo con el relato.

Leonardo da Vinci, Homo Universalis, xunto ao home de Vitruvio.
Imagen de Internet

Leonardo Da Vinci escuchó una voz muy lejana. Estaba demasiado concentrado como para darse cuenta de que le hablaban. Parecía sordo cuando se sumergía en su trabajo. Era como estar bajo el agua y escuchar sonidos distorsionados desde la superficie.

La voz repitió la pregunta: ¿Qué hace, maestro?

Leonardo levantó la cabeza y lo miró como se mira algo extraño e incomprensible. Luego de un instante, recuperó los sonidos en su mente y respondió con naturalidad:

─Trabajo ─dijo, encogiéndose de hombros.

El aprendiz se contrarió con tal respuesta. Quería saber más, pero sabía que el maestro tenía sus momentos, al principio de algo se recluía en sus ideas, luego las masticaba y cuando llegaba la hora las liberaba a la opinión ajena.

Lo dejó tranquilo y siguió con algunas tareas propias. Pero, mientras hacía un boceto, la preocupación lo atormentaba. Se preguntó si esa noche, por fin, Leonardo comentaría los avances sobre la estatua del gran caballo que le encargó su mecenas, Ludovico. El Signore Sforza estaba ansioso porque lo complacieran, sentimiento que su maestro no compartía y al que parecía no darle la debida importancia. Eso torturaba al aprendiz, quien se consideraba el responsable de ponerle los pies sobre la tierra a su maestro.

Cerca de la noche, cuando las luces declinaron sobre el taller y los ojos del maestro se encontraban cansados, el aprendiz volvió a acercarse. Esta vez le llevaba un vaso con vino, un trozo de queso y una hogaza de pan, como él solía pedir.

─Pasó el herrero ─comentó el joven─. Quería saber si va a necesitar más varillas.

─Sí, solo un par.

─¿Qué uso les dará, maestro?

─La curiosidad es una virtud, cuando no se opone a la discreción.

─Es cierto, maestro. Pero si por miedo a la indiscreción dejáramos de expresar la curiosidad, esta simplemente se doblegaría ante la ignorancia.

A Leonardo le gustaban las respuestas ingeniosas. Sonrió levemente en signo de satisfacción.

─Entonces, Dante, acércate, te contaré algo. Mira, he llegado a la conclusión de que la peste que asola a Milán tiene su origen en la suciedad y el hacinamiento que reina en la ciudad.

Leonardo siguió explayándose como hacía cuando algo le interesaba mucho. Analizaba los temas como si fuera un rumiante, pasando las cuestiones de un buche a otro, mirando las cosas con los ojos de varios observadores distintos.

El aprendiz ya estaba acostumbrado a que su maestro le hablara de cosas que no tenían nada que ver con el arte. De hecho, el Signore Sforza lo había contratado como “pictor e ingenierus ducalis”.

─¿Nos interesaremos en la filosofía natural, entonces?

─No, Dante. Esta vez se trata de una cuestión de ingeniería al servicio de la salud. Yo creo que debemos lograr que la gente deje de estar hacinada. ¿No se vería mejor la ciudad si las calles estuvieran más despejadas? ¿No se sentiría más cómoda la gente? ¿No habría espacio para que circule el aire y se renueve evitando que la peste pase de persona a persona?

─Las máscaras parecen ser efectivas, ¿qué otra cosa podría hacerse?

─Las máscaras no se llevan la enfermedad. La peste está ahí, anquilosada, agarrada a la mugre como una garrapata sangrienta. Yo quiero que el aire obre su gracia y se la lleve lejos. Quiero que las personas no estén respirando una encima de la otra. ¿Entiendes?

─Y este dibujo es…

─Este es un diseño para una nueva villa, espaciosa, aireada. Habría que construirla a unos cuantos kilómetros de aquí. Podríamos canalizar parte del río y aprovecharlo para llevar agua a cada sitio y que a nadie falte higiene. Podrían hacerse tantas cosas…

─¿Cómo ayudaría eso a Milán?

─La gente se mudaría, claro.

─¿Quién querrá alejarse de Milán, maestro?

─Muchos, si les damos un sitio seguro y agradable.

─Pero nadie querrá dejar sus casas, sus comercios, sus talleres, sus vecinos…

─Debemos darles un motivo, y ese es, sin duda, una vida más saludable.

─¿Qué le dirá al Signore Sforza cuando pregunte por su caballo?

─Que viene al trotecito tranquilo, porque hay cosas que son más urgentes que la vanidad y vienen cabalgando desbocadas.

─No sé, maestro. No creo que le guste la respuesta.

─¡Ja, ja, ja! Déjamelo a mí ─dijo Leonardo dando una palmada al joven─. De alguna manera le haré entender.

─Si es que su entendimiento no está obnubilado por alguna de sus amantes…

─No deberías decir esas cosas de quien te provee el alimento…  ─respondió, conteniendo la risa─. Vamos, creo que podrás ayudarme con estos planos. Quiero una plaza en medio, para que circulen los cuatro vientos y refresquen a todo el mundo, pero no decido aún si será mejor circular u octogonal.

─Algún día se realizarán todos sus diseños, maestro. Tal vez se demoren un poco, pero estoy seguro de que se harán.

─Yo también confío en eso, Dante. Vamos a trabajar, que el futuro nos aguarda con su apetito de vida.

(C) Meg

12 comentarios sobre “¿Qué hace, maestro?

    Ana Piera escribió:
    2 octubre, 2021 en 12:10 am

    Muy ingenioso relato y resulta atractivo que hable sobre el gran Leonardo. Me gustó mucho.

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      mireugen respondido:
      2 octubre, 2021 en 12:36 am

      Hola, Ana! Muchas gracias. Leonardo ha sido un genio, trascendió a su época. Yo apenas me documenté un poco para escribir la historia, pero su vida ha sido muy rica. Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

    Miss War (@TroyaDeHelena) escribió:
    2 octubre, 2021 en 2:24 am

    Excelente relato… Muy creativo y de cierta manera, deja la duda de que, posiblemente fue así… ;D

    Gracias por compartirlo con nosotros :3

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    Marta Navarro escribió:
    2 octubre, 2021 en 8:33 am

    Gran relato, Mirna. Uno de los grandes genios de la Historia al que introduces en una trama muy actual también en este momento. Me ha encantado.

    Le gusta a 1 persona

      mireugen respondido:
      2 octubre, 2021 en 12:29 pm

      Hola, Marta! Sí, da impresión que estemos viviendo algo similar a lo que ocurrió hace siglos. Me llamó la atención justo eso. La medida que propone Leonardo para ayudar es muy básica: distancia social, le diríamos hoy.
      Gracias por pasar y comentar, Marta. Un abrazo

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    Josep Ma Panadés escribió:
    2 octubre, 2021 en 9:00 am

    Un relato muy bueno, tanto en su forma como en su fondo. Describes muy bien el carácter de ese genio de la Historia Universal. Mientras leía, parecía que estaba viendo de nuevo la serie italiana «Leonardo», que he visto este verano en la plataforma Prime Video, y en la que también sale el tema del caballo que debía construir para el Signore Sforza. Me ha encantado.
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      2 octubre, 2021 en 12:33 pm

      Hola, Josep. Qué buen dato! Me encantaría ver la serie. Voy a buscarla en Internet. En cuanto al caracter de Leonardo, no sabía bien cómo lograrlo, me incliné por alguien distraído e ingenioso y con sentido del humor, como signo de inteligencia. ¿Habrá sido así?
      Un abrazo

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        Josep Ma Panadés escribió:
        3 octubre, 2021 en 8:40 am

        Bueno, en la serie, el carácter más pronunciado que le otorgan es la de ser muy obstinado y la de tener un temperamento muy fuerte. Supongo que es otra visión perfectamente pluasible. Quién sabe, je, je.
        Otro abrazo.

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    Doctor Krapp escribió:
    5 octubre, 2021 en 1:16 pm

    Estupendo relato. Soy un apasionado del Renacimiento italiano desde que estaba en la Facultad estudiándolo con toda mi dedicación. Leonardo es el paradigma de ese momento en que las verdades reveladas ya no servían de amparo y se volvieron a poner de moda las preguntas como si fuese un nuevo Sócrates. Leonardo llegó más lejos y buscó respuestas aunque no pudo realizarlas víctima de las exclusividades de sus mecenas y de su propia curiosidad que siendo tan amplia le impedía llevar a la práctica sus proyectos, algunos imposibles.
    Gracias. Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      6 octubre, 2021 en 1:34 am

      Qué bueno lo que cuentas, Dr. Krapp. Sin dudas los mecenas tenían su lado positivo y su lado restrictivo. Imagino un Leonardo con la picardía de lograr salirse con la suya la mayoría de las veces, aunque el estado de invenciones no le permitiera materializar todo.
      Un abrazo

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    davidrubios escribió:
    6 octubre, 2021 en 9:16 pm

    ¡Hola, Mirna! Jo, me lo he leído embobado y viendo a Leonardo y Dante. El desarrollo del diálogo me ha encantado, has sabido distinguir las dos voces y hacerlas parte de la caracterización de los dos personajes: maestro y alumno. Ojalá Leonardo hubiera tenido unos medios materiales tan inagotables como su imaginación y talento. Un abrazo!

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      mireugen respondido:
      6 octubre, 2021 en 9:38 pm

      ¡Hola, David! Escribir un diálogo siempre es un reto. No solo diferenciar las voces, también encontrar el tono adecuado a cada uno. Gracias por tus palabras. Me reconforta haber acertado. Un abrazo

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