La pregunta

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¡Hola, amigos! Hoy les voy a contar una historia que nació de un reto. La imagen la propuso Lidia, en el espacio “Escribir jugando” de su blog: https://lidiacastronavas.wordpress.com/escribir-jugando/. El reto consiste en escribir en cien palabras una historia basada en la imagen de una carta y un dado.

Si bien me inspiré en la imagen y el dado, no participo del reto, porque me excedí en la cantidad de palabras. A veces pasa que queremos desarrollar una idea y nos queda chico el formato. Por eso, no logrando recortar la idea como si podara un árbol para convertirlo en bonsai, me decidí por escribir a gusto para quedar conforme con la idea y no participar del reto, por esta vez.

Como verán, la imagen es muy sugestiva. Un samurái entrenando, con disciplina y concentración. Los dejo con el relato. Espero que les guste.

De niño, Juancho jugaba a los samuráis con sus amigos. Luchaban con espadas de madera que habían fabricado ellos mismos con pedazos de un cajón de fruta. Se sentían fuertes, invencibles. Esas espadas los protegían de todo y de todos.

Tiempo después, el padre de Juancho tuvo que marchar a la guerra, una guerra que a los ojos de Juancho era algo emocionante. Pero el padre de Juancho nunca volvió. El niño pensó entonces que su padre había sido un cobarde por no haber vencido, por no haber sobrevivido y haber dejado a su familia sin su protección.

Pasaron los años y Juancho estudió Antropología. Le gustaba conocer las costumbres de los pueblos que habitaban el planeta. Le atraían los pueblos guerreros, pero se especializó en las costumbres samurái. Así, indagando en ese pasado glorioso y lejano de la élite militar japonesa de otros siglos, conoció las virtudes a las que debían aspirar: respeto, honestidad, coraje, rectitud, lealtad, honor y benevolencia.

Juancho no podía entender algunas cosas. No podía conciliar la práctica de esas virtudes con las prácticas de la guerra. Sin dudas que un samurái que lograra tal virtuosismo no sería un buen guerrero, no por lo menos, no en los términos de aquellas guerras en las que se busca la victoria a cualquier precio.

Juancho se amigó con el recuerdo de su progenitor. Ahora, en lugar de preguntarse si su padre había sido un cobarde, se pregunta ¿cómo puede alguien respetuoso, honesto, con coraje, recto, leal, honorable y benevolente sobrevivir a una guerra?

(C) Meg

9 comentarios sobre “La pregunta

    Cabrónidas escribió:
    12 junio, 2021 en 5:24 pm

    Siendo tan cabrón o más que el enemigo.

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    Ana Piera escribió:
    13 junio, 2021 en 11:54 am

    Hola! Muy bueno! Lástima que no participes del reto pero a veces pasa que no puede uno sintetizar demasiado. Te quedó un muy buen relato.

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      mireugen respondido:
      13 junio, 2021 en 12:46 pm

      ¡Hola, Ana! Gracias. A veces pasa. Igual el objetivo de Lidia está cumplido: sus cartas son una gran motivación. Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

    Miss War (@TroyaDeHelena) escribió:
    14 junio, 2021 en 9:59 pm

    Buen relato… estos retos de creatividad me gusta mucho…
    Si bien tu relato quedo descartado para el reto para un bien mayor, sería bueno que buscaras la manera de conseguir superar el reto tal cual sus reglas, ya que ello te ayuda a explotar más la imaginación y creatividad.

    Un saludo y muy buena vibra!

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      mireugen respondido:
      14 junio, 2021 en 10:15 pm

      Hola, Miss War. Está muy bien proponerse retos, pero el reto no debe anteponerse a la creación. ¿O a caso el reto mayor no es escribir? Saludos

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    Doctor Krapp escribió:
    15 junio, 2021 en 10:39 am

    Muy brillante, Mirna, esa dicotomía entre espíritu guerreo y caballerosidad real o supuesta. es desconcertante y acaso un engaño para justificar las atrocidades de los que llevan o llevaron armas en todo tiempo y lugar.
    Un abrazo

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      mireugen respondido:
      15 junio, 2021 en 11:49 am

      Hola, Dr. Krapp. Sí, es desconcertante. Es una de esas cosas que no se pueden comprender. Me alegra que te guste. Un abrazo

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    davidrubios escribió:
    16 junio, 2021 en 7:19 pm

    ¡Hola, Mirna! Un relato que muestra una evolución en el pensamiento del protagonista. Del infantil buenos contra malos, de la épica de la guerra y la victoria, pasa en su madurez a una reflexión como esa. Algo así pensé en su día cuando me enteré de los antiguos duelos de caballeros en los que tenían sus reglas y ritos bien nobles y educados para un acto tan vil como es matar a una persona.
    En la guerra, me parece, como en la vida, no existe justicia, es puro azar que te alcance una bala o caigas en una emboscada. Un abrazo!

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      mireugen respondido:
      16 junio, 2021 en 8:28 pm

      Hola, David! Es cierto, el relato muestra un cambio en la perspectiva. Un cambio interno. Creo que a todos nos pasa que vivimos la épica como algo maravilloso. y nos olvidamos de la cara oscura de la muerte. Idealizamos. Gracias por tu comentario siempre atinado. Un abrazo

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