Muertes curiosas – Lengua bífida

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¡Hola, amigos! Y vuelven las muertes curiosas para intentar burlar a la parca. Esta vez se trata de un caso bastante común, diría tradicional. Muchas veces usamos la expresión “murió por su propia lengua” o “si se muerde se envenena”. En fin, los dichos populares siempre tienen una raíz real y condensan en una breve imagen todo un universo de sentido. Este es un ejemplo. Los dejo con el relato.

Dicen que el pez por la boca muere. Sin embargo, ella no se parecía realmente a un pez, más bien tenía una lengua que la acercaba mucho más a una víbora.

En el barrio la conocían por Ofelia, “la vieja de la casa antigua”. Todo el barrio había oído hablar sobre ella, porque era quien siempre lanzaba rumores acerca de sus vecinos. Rumores de todo tipo, ácidos, en algún punto justificados, pero no dejaban de ser algo crueles. Y, así como los rumores partían de su boca, regresaban a sus oídos convertidos, transformados, aumentados y coloreados. Eso le daba una gran satisfacción de creadora incansable. Y después de regodearse con su logro, se ponía perfume.

Ofelia nunca se casó, vivía sola. Sus padres, al jubilarse, se habían ido a pasear por el mundo, dejándola a cargo de la casa. Pero, por esas cosas de las islas paradisíacas, nunca regresaron y ella tuvo que ocuparse de mantener habitable el interior de su hogar. La casa se le desmoronó poco a poco, producto de su escaso interés en el adentro, sin embargo, a ella no le preocupaba, ya que no la sentía como algo totalmente propio.

Una vez tuvo un perro. Le duró poco. El animal se dedicaba a perseguir autos y un día no volvió. Ella no le daba cariño, solo lo alimentaba para que alejara de la casa a las visitas inoportunas. Pero el perro encontró a alguien que le hizo una caricia y lo siguió lejos, tan lejos que no supo ni quiso volver.

Ofelia no odiaba a la gente. Solo sentía la necesidad de desenmascarar a los mentirosos y a los que engañaban a los demás, tal vez por haber sufrido en carne propia alguna de esas decepciones. Era una especie de justiciera en chancletas. Pero equivocada o no en su método, no conocía otra forma de lograr su propósito y se dejaba fluir lanzando habladurías como si fuera un oráculo griego.

Los vecinos la veían a ella y pensaban que pobre mujer, estaba envejeciendo sin gracia y sin afecto. Pero no se les ocurría visitarla, tampoco invitarla, por miedo a su crítica tenaz de cangrejo ermitaño.

Esta no sería una historia completa si no dijera que Ofelia tenía un pasatiempo que la acercaba a la humanidad. Le gustaba coleccionar frasquitos de perfume y ponía tanto empeño en eso que, en algunos ratos libres, recorría ferias buscando envases viejos o antiguos. Su colección decoraba toda la casa de tal forma que al entrar solo se veían perfumeros. Los había en sitios tan poco convencionales como la cocina o el lavadero o la misma cucha del perro. Pero nadie sabía de su afición ya que nadie entraba a su vivienda.

Por eso, el día de su muerte se develó el secreto. Los vecinos, alertados por el servicio de urgencias de la muerte de la mujer, tuvieron que entrar en su casa para preparar el velorio.  Tanto perfume no podía ser otra cosa que un intento de tapar algo que olía mal. Y se echó a andar un rumor que quedó rondando el barrio por mucho tiempo como la mejor fragancia: ella quería ser distinta, y lo quería con tanta fuerza que intentaba tapar con perfumes su ácida naturaleza.

El motivo de su muerte dio que hablar durante semanas: parece que se había mordido la lengua y como no se hizo atender a tiempo, la infección la consumió. Los vecinos asentían con la cabeza, y más cuando supieron que en su lápida alguien escribió: “Aquí yace alguien de quien se dice más de lo que se sabe”.

(C) Meg

13 comentarios sobre “Muertes curiosas – Lengua bífida

    Doctor Krapp escribió:
    5 junio, 2021 en 11:30 am

    Mejor eso de morderse la lengua aunque pueda producir efectos fatales, quizás entonces mejor recurrir a un veterinario o un especialista en reptiles para que te quite el veneno y seguir con una vida normal.
    Describes muy bien al personaje, mis felicitaciones, Mirna
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      5 junio, 2021 en 12:00 pm

      Muchas gracias, Dr. Krapp! Un gusto que pases por aquí a comentar. Un abrazo

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    Ana Piera escribió:
    5 junio, 2021 en 5:14 pm

    Hola Mireugen, me ha gustado mucho como has presentado al personaje porque en verdad puede uno imaginarla. Hay gente así en verdad. ¡Buen relato!

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      mireugen respondido:
      5 junio, 2021 en 8:04 pm

      Hola, Ana! Te agradezco que te des una vuelta por isla. Gracias por tus palabras.
      Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

    Mila Gomez escribió:
    6 junio, 2021 en 12:14 am

    Que buen relato, Mirna. Al final, nadie es quien parece ser, nadie conoce a nadie de verdad. Ofelia tenía su personalidad, pero tampoco nadie le dio la oportunidad de conocerla “mejor” o de otra forma más, ¿humana?. El escrito de la lápida: ¡genial! Bien podría servir para la gran mayoría.

    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      6 junio, 2021 en 12:16 am

      ¡Hola, Mila! Sí, no le dieron una oportunidad. A veces pasa que quienes se sienten apartados reaccionan con actitudes de rencor. Me alegra que te haya gustado la frase final.
      Un abrazo

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    JM Vanjav escribió:
    7 junio, 2021 en 9:04 am

    Yo o ya estoy inmunizado o mi veneno es flojillo. Por aquí no me corto un pelo y cuando entro me gusta sacar la lengua a pasear, los que somos algo bocazas no lo podemos evitar, somos así pero sin mala intención. Ya ves Mirna cuanto juego me ha dado tu historia igual soy un poco Ofelio 😁🖐🏼

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      mireugen respondido:
      7 junio, 2021 en 11:40 am

      jajaja Creo que nadie se salva. Todos tenemos nuestros momentos ofelios. Nadie es perfecto JM. Un abrazo

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        JM Vanjav escribió:
        7 junio, 2021 en 6:22 pm

        Algunos en cuanto nos vemos en el espejo, por eso yo ni me miro 😂🖐🏻

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    Josep Ma Panadés escribió:
    8 junio, 2021 en 9:30 am

    Una cosa es poner en evidencia a los mentirosos y farsantes diciendo la verdad a los cuatro vientos y otra muy distinta inventarse habladurías solo por diversión. Hoy día han florecido los creadores de bulos que solo pretenden engañar por placer. Pero estos nunca se morderán la lengua porque no la usan; en su lugar usan un teclado de ordenador. A estos se les deberían caer los dedos de las manos a pedazos, ja,ja,ja.
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      8 junio, 2021 en 10:37 am

      jajaja Josep no te andas con medias tintas. Un gusto que pases por Isla. Un abrazo

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    davidrubios escribió:
    11 junio, 2021 en 5:33 pm

    ¡Hola, Mirna! Me encantó eso de “justiciera con chancletas”, ja, ja, ja. Un relato muy simpático en el que nos presentas a una Ofelia que al final probó su propia medicina: de fomentar habladurías a ser el centro de las mismas. Hay muchos refranes y dichos sobre ese arte que es propagar cotilleos aunque siempre pienso que lo mejor es morderse la lengua y contar hasta diez. Un abrazo!

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      mireugen respondido:
      11 junio, 2021 en 9:28 pm

      Sí, David. Hay tantos refranes! Me encanta conocer refranes, me hace recordar a los abuelos de antes. Un abrazo

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