Películas populares – Si fuéramos como Merlí

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¡Hola, amigos! Hoy volvemos a traer un filme de gran difusión. No es estrictamente una película, sino una serie y no es un clásico, pero mucha gente lo comenta y me pareció interesante. Me dejó pensando, como ocurre con las obras que tienen algo para decir. Algunos lo amarán, otros lo odiarán, pero seguro que no les ha pasado desapercibido. Se trata de Merlí, la obra española, catalana para más detalles, cuyas tres temporadas nos entretuvieron desde 2015. Y su protagonista, un profesor de Filosofía al que “le sudan” las normas.

Como ya saben, no voy a comentar el argumento, ni los personajes. Solo voy a contarles lo que me quedó dando vueltas en la cabeza, después de verla.

¡Ay, los adolescentes! A veces nos sacan de quicio. ¡Cuánto amor hay que poner en juego! Porque, cuanto más difíciles son, más hay que amarlos. A veces no sabemos cómo guiar a los adolescentes, por distintos motivos. O porque no entendemos qué lógica usan o porque nos plantean problemas en un mundo que no conocemos. Porque el mundo de ellos no es el mismo que el que vivimos nosotros a su edad. A veces ni siquiera sabemos cómo guiarnos a nosotros mismos y tenemos que elegir las palabras para guiarlos a ellos. Así estaban las cosas cuando la serie Merlí, de confección española, vino a recordarnos un camino: la Filosofía. Y, ojo, no es un camino nuevo, solo uno del que no nos damos cuenta que participamos. Y lo hacemos activamente, porque detrás de cada acto, de cada palabra, de cada decisión, hay una filosofía.

Las cosas no son fáciles ni para los padres ni para los docentes. A veces se ve cómo se tiran la pelota entre unos y otros. Esto es de ustedes. ¡No! Esto les corresponde a ustedes. Los tiempos avanzan y puede parecer cada vez más difícil la tarea y hay una zona gris entre las responsabilidades de la casa y de la escuela. Sobre todo, cuando las cosas en casa desbordan, se vuelcan sobre la escuela.

Solo los valientes se atreven a equivocarse. Y es que, lamentablemente, los hijos o los estudiantes son los conejillos de Indias de los padres y docentes, por muchas planificaciones que hagan los profesionales, por muchos libros que lean los padres. No hay un niño igual a otro, aunque puede haber coincidencias. Y la tarea se complica más cuando aparecen los problemas.

¿Qué padre no deseó contar con un profe que ayude en la crianza de los hijos? ¿Les corresponde? No estoy segura, pero lo que sí sé es que todo ayuda, todo influye.

En la adolescencia miramos a los más grandes, los miramos para imitarlos u oponernos a ellos. En la adultez miramos al recuerdo de nuestros propios padres y queremos imitarlos u oponernos. Estamos fregados. Allí se impone, entonces, un heroísmo. Y los padres somos los que más necesitamos de esa Filosofía, aunque luego tengamos que reconocer que algunas veces nos hayamos equivocado.

Y, si somos héroes de verdad, no le temeremos a una palabra: perdón. ¿Un perdón justificado en una buena intención o en no haber sabido hacerlo de otra manera? De cualquier forma, si hubo amor de por medio, mucho amor, el resultado no debería haber sido tan malo.

Si le tenemos miedo a nuestros hijos, no lograremos mucho. Poner los famosos límites no debe sonar a levantar paredones. Solo son líneas punteadas sobre un mapa, el mapa donde estamos rodeados de los demás.

A veces viene bien revisar la filosofía de cada uno. El cambio y lo heredado no se llevan muy bien. En nuestras mentes se producen conflictos, pero el conflicto no es algo malo en sí. Al contrario, es lo que nos mueve, para no terminar siendo una estatua.

Si fuera profe, me gustaría terminar como Merlí, con el amor y el respeto de sus estudiantes y de su hijo. Con la sensación de que saben que, a pesar de mil defectos, lo intentamos todo para que ellos se desarrollen como personas humanas. Pero Merlí es una ficción, y hay cosas que hace, que nunca haríamos, hay límites que no traspasaríamos. Nos queda sí, la Filosofía. Encontrar la nuestra es una tarea diaria de filtrar las cosas que nos dicen o que vemos. Y saber que muchas veces vamos a dudar, pero que eso significa que estamos tomando en serio lo que hacemos.

En cuanto a Merlí, sé que es una utopía, pero también sé que muchos docentes se preocupan y se ocupan, algunos incluso exceden sus obligaciones para ayudar al crecimiento y bienestar de sus alumnos. Sí, exceden sus obligaciones, lo hacen de buena fe, con los pocos recursos que tienen, con el escaso tiempo que tienen, por generosidad, por vocación. Esa, me parece una gran filosofía.

(C) Meg

4 comentarios sobre “Películas populares – Si fuéramos como Merlí

    Ana Piera escribió:
    10 abril, 2021 en 4:44 pm

    Hola, muy interesante. A mí la verdad que la serie me encantó y da para reflexionar mucho. Me pareció estupenda. Saludos.

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    Mirna Gennaro escribió:
    10 abril, 2021 en 5:37 pm

    Si, Ana. Es muy buena. De hecho, me gustó tanto que la vi dos veces. Y da para reflexionar mucho. No solo por las perlas filosóficas. También por las actitudes de los personajes.
    Te mando un abrazo

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    Josep Ma Panadés escribió:
    18 abril, 2021 en 7:53 am

    Esta serie me gustó mucho, no asi su continuación “Merlí: sapere aude”, que parece también tendrá una segunda continuación, en mi opinión, innecesaria, salvo para seguir atrapando audiencia. La única pega que yo le pondría a Merlí en es que (como sucede actualmente en otras muchas series y películas españolas) exiten situaciones de sexo bastante explícito que considero superfluas. No me tengo por mojigato ni puritano, pero hay hechos que se me antojaron irreales, como un Merlí sesentón, seduciendo a una profesora de inglés de 25 años, que además ya tiene pareja, el primer o segundo día de su incorporación en el instituto, y a una joven madre de treinta y pico, de muy bien ver que, además, es la madre de uno de sus alumnos. Por no hablar de las escenas de sexo en el cuartito de los materiales escolares, en el primer despacho que encuentran o en la trastienda de un bar. De lo único que me quejaría es del mensaje amoral que todas esas situaciones conlleva. Como profesor de filosofía, eso sí, un diez, je,je. Y como parece que esas escenas subidas de tono engancharon al público, su continuación contiene una sobredosis de sexo que, para mí, desvirtúa la esencia del verdadero mensaje de la serie. En resumen, parece como si sin escenas de sexo una serie ya no tenga gracia.
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      18 abril, 2021 en 1:11 pm

      Hola, Josep. Yo creo que las escenas de sexo y en general, toda la personalidad de Merlí están para darle más color al personaje. Es decir, creo que resultaría dificil de digerir un profe con una moral intachable. Creo que muestra su costado irracional. Si es creible o no, ya es otro costal. Pero va en gustos.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo

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