Muertes curiosas – La luz refulgente

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¡Hola, amigos! Esta entrada de Muertes curiosas, la escribí pensando en la convocatoria de El tintero de Oro, de David Rubios en homenaje al libro La maldición de Hill House de Shirley Jackson. Sin embargo, va fuera de concurso, debido al galardón que me otorgaron en la propuesta anterior. Como no concursante, entonces, me sentí más relajada y me puse a experimentar. No sé si es tan terrorífico, ni tan fantasmagórico como propuso David, pero algo de eso hay.

Les cuento un poco como nació el relato:

En la publicación del 2 de marzo de 2019 de la revista digital “El vuelo de la lechuza” https://elvuelodelalechuza.com/ (que dicho sea de paso me parece excelente y la recomiendo), encontramos un artículo muy interesante llamado “Entre Poe y Freud: el ser humano y lo siniestro”. En el mismo se dice que “Freud desarrolla su definición de lo siniestro apelando al filósofo Schelling, quien a su vez lo define como “Aquella suerte de espanto que afecta las cosas conocidas y familiares desde tiempo atrás”. Para sustentarlo toma el significado de los términos unheimlichHeimlich y heimisch y los asocia entre sí, entendiendo que el primero alude a lo lúgubre y sospechoso, heimlich a lo oculto y sospechoso y heimisch a lo hogareño o familiar.

Más adelante, el artículo menciona que lo siniestro impacta acompañado de una atmósfera adecuada, sombría, en su mayoría, por ese motivo, suele acontecer en una tormenta, mar bravío, cielos oscuros, lugares misteriosos.

De allí que me surgió una idea. Me pregunté: “¿Y si en lugar de la oscuridad, fuera la luz nuestra fuente de espanto?”. Entonces me propuse a escribir algo dotado de una atmósfera luminosa en sentido literal, que infundiera terror. ¿Puede la luz generarnos algún tipo de terror? ¿Puede obrar sola o debe estar acompañada de algún elemento adicional?

Y surgió la historia que sigue. Pero… si sobreviven a su lectura, como se trata de un experimento, les estaré enormemente agradecida si me dejan su opinión. Los dejo con ella. Y desde ya les pido que por favor disculpen las profesiones que tuve que invocar para el desarrollo del relato, se ha debido a una cuestión de fuerza mayor. Ahora sí.

Contaminación lumínica y encandilamiento

Hay casas en las que una apariencia totalmente apacible puede verse perturbada por fenómenos incomprensibles. Sucesos que no guardan relación con hechos naturales. Así ocurrió en la de los Fernandez, matrimonio que vivía junto a sus tres hijos. Eran una familia de lo más típica del Gran Buenos Aires, con sus más y con sus menos, con sus rituales diarios, como compartir el desayuno y la cena.

El padre, una persona muy ilustrada, siempre quiso que sus hijos estudiaran para ver la realidad con sus propios ojos. Pero se estaba volviendo obsesivo con el tema y no paraba de hablar de la iluminación que venía de la mano del conocimiento.

Sin embargo, el menor de los hijos, Juan, estudiaba para electricista. Él amaba iluminar a la familia de una manera más concreta. Y se sentía perseguido y hastiado por los discursos insistentes de su padre.

Poco a poco, las cenas se volvieron batallas campales. El padre trataba de imponer su filosofía de vida y Juan la rechazaba, porque consideraba que la realidad no estaba en los libros, a los que consideraba instrumentos de tortura incoherentes, ya que un autor decía una cosa, y otro, la opuesta.

Después de cada contienda, los artefactos de iluminación de la casa se encendían todos al mismo tiempo y parecían aumentar la fuerza lumínica. Juan los revisaba, pero no encontraba nada malo. Y su padre aprovechaba esas oportunidades para hacerle ver que debía dedicarse a otra cosa.

Las peleas se hicieron cada vez más frecuentes y como resultado la casa comenzó a tener la apariencia de un festival permanente. La madre de Juan comenzó a usar anteojos negros y los hermanos, sombreros de playa. Juan se encerraba en su cuarto y se tapaba con una frazada. El padre, complacido con la claridad que le permitía leer mejor, seguía iluminándose internamente.

Pasados unos días, el padre comenzó a sentir molestias y picazones en los ojos.

─¡Juan! ¿No ves que hay que llamar a un electricista de verdad?

Pero, así como el padre de Juan veía crecer las luces en la casa, comenzó a padecerlas en el interior de su cerebro. Era como estar permanentemente enfocado por un reflector de frente, sin protección. Sus ojos sufrían de ardor y lagrimeo y su cerebro no resistía tata luz, tanto brillo. Su vista se fue deteriorando gradualmente hasta quedar completamente ciego.

La familia protestaba y Juan seguía padeciendo los enojos de su padre, quien lo mandaba a aclarar sus ideas. ¡Aclarar! Justo eso. Y cada rabieta de Juan se traducía en más iluminación de la casa. Él no acertaba a encontrar el problema. Revisó circuitos, cambió cables y focos, pero nada. La casa les decía que su vida, ahora, transcurría sobre un haz de luz.

La familia se fue acostumbrando a vivi en una playa de arenas refulgentes. Sin embargo, el padre no lograba siquiera dormir. Su luz interna lo seguía encandilando en todo momento. Se apretaba los ojos y seguía. Se lavaba la cara y seguía. Se vendaba los ojos de por sí cegados y seguía. El suplicio era tal que no dejaba de frotarse. Primero con las manos, luego con una toalla, luego con un paño embebido en alcohol, hasta que los lastimó de tal forma como si se hubiera quemado con ácido. Consultaron a un especialista y les recomendó hacer varios estudios. Nada salía en las imágenes, excepto una luz brillante que lo abarcaba todo, invasora y abusiva.

El padre, privado de la vista y con el cerebro frito, pronto comenzó a desvariar.

─¡Juan me quiere matar! Se puso de acuerdo con mi padre, el muy desgraciado que no quería que yo fuera profesor.

Su buen carácter se transformó y se volvió irascible y negativo. Estaba deprimido. Demasiada luz se parece en algo a las tinieblas más fantasmales. Gritaba, pateaba los muebles, trataba mal a su familia y en especial a Juan, a quien culpaba de su mal.

Como sus quejas no le daban el resultado deseado, decidió romper todas las lámparas de la casa. Pero no obtuvo lo que buscaba. La luz interna no se apagaba.

Presa de la más irrefrenable desesperación, el padre comenzó a idear la forma de quitarse los ojos, para descansar de esa luz insoportable y perversa.

La decisión la tomó el día en que la luz le mostró algunas cuestiones insondables a la mayoría de la gente. Pudo ver la motivación de los asesinos, las razones de los perversos, los deseos de los sociópatas y psicópatas. Pudo ver también, el origen del complejo de Edipo y las razones de sus tics y obsesiones. Pudo ver la respuesta a la pregunta ¿hacia dónde vamos?

Entonces, tomó el cortapapeles de su escritorio y con paciencia hurgó en las cuencas de sus ojos. Soportó un dolor tremendo. La sangre fluía, incontenible, mojándolo todo. El ardor se convirtió en un pulso que golpeteaba en su interior como el tic tac de una bomba a punto de explotar.

Lo encontraron tirado al lado de su escritorio, con el cortapapeles ensangrentado en una mano y los ojos en la otra. Había muerto desangrado, mientras seguía viendo con su visión interna una luz rojiza, más parecida a un infierno que a su ideal de conocimiento.

Junto a él se encontró una foto del abuelo electricista: lucía una sonrisa que antes no tenía.

(C) Meg

33 comentarios sobre “Muertes curiosas – La luz refulgente

    davidrubios escribió:
    2 abril, 2021 en 9:41 am

    ¡Hola, Mirna! Mateo 5:29 «Si tus ojos te hacen pecar, ¡arráncatelos!». Bueno, perdona la referencia bíblica, pero es lo primero que me vino a la cabeza al terminar tu relato. ¡Qué buena historia! Además, muy en la línea de La maldición de Hill House, donde no llegan a aparecer los fantasmas de una manera explícita y en todo momento dudamos si los mismos existen o están en la mente de los personajes, o bien son manifestaciones poltergeist, como apunta el tuyo, generadas por la psique del padre.
    Me encantó el trasfondo, siempre me he preguntado si el ser humano está preparado para el conocimiento absoluto que en esta historia lo muestras de una manera tan gráfica en forma de una luz no solo cegadora, sino perturbadora.
    Excelente de verdad, sin duda, aunque no pueda participar en el concurso es un aporte de lujo. Un abrazo!!

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      mireugen respondido:
      2 abril, 2021 en 1:51 pm

      Gracias, David!!! A pesar de no concursar, me esmeré todo lo que pude. Me hacía ilusión participar, sobre todo porque vengo escribiendo terror últimamente y me está gustando eso de asustar jaja. Te mando un abrazo.

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    Marta Navarro escribió:
    2 abril, 2021 en 9:48 am

    ¡Uf! Tremendo relato, Mirna. Una historia muy inquietante que se va haciendo más y más angustiosa conforme avanza, hasta llegar a ese final tan trágico. Recreas muy bien la atmósfera y me parece muy buena idea también haber sustituido el miedo a la oscuridad por el miedo a la luz. Un cuento de terror estupendo. Felicidades.

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      mireugen respondido:
      2 abril, 2021 en 1:47 pm

      Muchas gracias, Marta. Sé que la oscuridad le hubiera dotado de un poco más de impacto. Nos pone en clima más rápido. Nos hace bajar a profundidades de nuestros miedos. Pero algo se logró, aunque no solo con la luz, creo que ayudó apelar a misterios ancestrales. Un abrazo

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    Clara A escribió:
    2 abril, 2021 en 6:20 pm

    Espléndido, Mirna! y muy profundo. Por supuesto es original porque normalmente los seres humanos recurrimos a la primera oscuridad para sentir y contagiar miedo, pero ¡vaya si la luz interior puede darlo! La oscuridad nos puede hacer dormir, la luz de la conciencia, jamás. Un abrazo

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      mireugen respondido:
      2 abril, 2021 en 6:26 pm

      Muchas gracias, Clara! Me alegra que te haya gustado este experimento. Claro, se trató de una luz que terminó haciendo visibles las oscuridades internas. En definitiva creo que es lo oscuro lo que asusta. Un abrazo

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    Isabel Caballero escribió:
    3 abril, 2021 en 8:08 am

    Me ha gustado, Mirna, que no te hayas ceñido a «las normas» por las que se rige el género, y que te hayas atrevido a un escrito misterioso a plena luz.
    La elección de las palabras, ¡brillantes!, incluida la sonrisa final que lucía el abuelo.
    En ocasiones, la luz del conocimiento, nos puede cegar.
    Inquietante y bien escrito, Mirna. ¡Enhorabuena, compañera!

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      mireugen respondido:
      3 abril, 2021 en 3:34 pm

      Hola, Isabel. No soy una transgresora, pero a veces uno juega con las palabras y con las definiciones. Es gracias a la lectura de esa definición de lo siniestro que se me dio por probar. A veces la teoría es un disparador de ideas. Un abrazo

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    Ana Piera escribió:
    3 abril, 2021 en 2:32 pm

    Me encantó la originalidad del relato. En tu introducción pensé que si, que la luz puede causar terror como ocurre en los relatos de ciencia ficción por ejemplo 2001 Odisea del Espacio. Pensé que tu relato iría por ahí pero vaya sorpresa. Muy bien narrado y por supuesto que inquieta, el final es de lo mejor. Encantada de haberlo leído y seguiré tu recomendación del blog que mencionas. Saludos.

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      mireugen respondido:
      3 abril, 2021 en 3:30 pm

      Hola, Ana. Muchas gracias. Me hiciste recordar la película Odisea del Espacio. Es cierto! Voy a buscarla para verla nuevamente. En cuanto al blog, hace poco que lo sigo, pero lo que leí vale la pena. Un abrazo

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    Estrella Amaranto escribió:
    7 abril, 2021 en 8:29 am

    La comparación de la luz con el conocimiento absoluto, puede efectivamente llegar a ser cegadora y destructiva para quienes se niegan a aceptar la realidad de sí mismos, es decir, de ser como son y no como les gustaría ser, esto implica la identificación con el ego, en lugar de conectar con la propia conciencia, o el ser que somos realmente.
    Precisamente la característica principal de lo que en el siglo XVII se llamó «siglo de las luces» o el movimiento cultural de la ilustración indica que la razón prevalece sobre la fe para entender y solucionar los problemas de la sociedad.
    Por tanto, me ha encantado tu experimento narrativo dentro del género de terror, es decir, incluir un nuevo elemento como la luz para provocar las tinieblas y crear una atmósfera de terror, imprescindible en este tipo de historias.
    Un relato digno de aplauso y que refleja tu constante superación en el campo de las letras. ¡Enhorabuena!
    Un abrazo grande.

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      mireugen respondido:
      8 abril, 2021 en 2:58 am

      Hola, Estrella! Muchas gracias por el análisis y por tus palabras tan amables. El mérito es quizás de David, que nos propone cada vez juegos más atrapantes y de compañeros de juego como vos que hacen maravillas con sus propuestas. Y algo se le pega a uno. Un abrazo grande

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    yeskan escribió:
    7 abril, 2021 en 11:27 pm

    Un relato de lo más terrorífico, donde la trama y la narrativa son muy inquietantes.
    ¡A mí me ha gustado muchísimo!
    Saludo

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      mireugen respondido:
      8 abril, 2021 en 2:58 am

      Muchas gracias Jessy! Me alegra que te haya gustado. Un abrazo

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    Emerencia Alabarce escribió:
    15 abril, 2021 en 12:58 pm

    Hola amiga Mirna, pena que no participes, porque te hubieras llevado una buenísima puntuación, al menos por mi parte. Es uno de los mejores relatos que he leído en esta convocatoria. Una historia original, inquietante, reflexiva y por supuesto, terrorífica solo con ver que alguien se saca los ojos de esa forma. El poder sobre un hijo después de muerto. Bravo de verdad. Gracias. Un abrazo fuerte.

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      mireugen respondido:
      15 abril, 2021 en 10:32 pm

      Gracias, Eme! Te agradezco mucho el elogio. Pero, sabes, si hubiera participado, tal vez no se me hubiera ocurrido jugar con esta cosa de la luz y el resultado hubiera sido distinto. Un abrazote

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    mensajedearecibo escribió:
    18 abril, 2021 en 3:05 pm

    Hola Mirna. Pues es una pena que no puedas participar en el concurso pues hubiera conseguido muy buen puesto, seguro.
    Se ve que el abuelo de Juan algo tuvo que ver en el incidente eléctrico, pues esa sonrisa…
    Un abrazo enorme, compañera.

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      mireugen respondido:
      18 abril, 2021 en 3:41 pm

      Muchas gracias, Bruno! La verdad, me sentí un poco mal por no poder concursar justo en esta edición del concurso, por la temática que se proponía. Pero me lo tomé con filosofía y me puse a jugar. Y resultó muy divertido. Un abrazo

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    Carles Leo escribió:
    18 abril, 2021 en 9:32 pm

    Hola, Mirna. Muy original tu relato al plantear los recursos que crean el ambiente y la atmósfera de una forma alternativa. El relato se va desarrollando con gran desasosiego e inquietud. Logrando que la angustia nos lleve en volandas hasta el desenlace final, en el que el protagonista acaba con los ojos en las manos después de extraérselos como si estuviera poseído. Me ha parecido también muy logrado el uso que has hecho del conocimiento y su búsqueda como el causante del infortunio. Una pena que tu relato no pueda participar en el concurso. Me ha gustado el terror que transmite.

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      mireugen respondido:
      18 abril, 2021 en 10:19 pm

      Te agradezco mucho Carles por tu análisis y tu valoración. Sí, yo lo siento también no poder concursar, pero bueno, muchos de los compañeros me han dado buenos comentarios y eso vale mucho.
      Un abrazo

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    matildebello escribió:
    19 abril, 2021 en 7:06 am

    Hola Mirna,
    No me había pasado por la zona de invitados y me alegra haberlo hecho.
    Tu propuesta, con esa luz perturbadora e inquietante es diferente. Utilizas un recurso que sin ser común al género, genera una incuestionable desazón a medida que el texto va creciendo.
    La sonrisa final del abuelo es de lo más sugerente.
    Enhorabuena por la propuesta.
    Un abrazo

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      mireugen respondido:
      19 abril, 2021 en 9:47 pm

      Hola, Matilde. Me alegra que te haya gustado este experimento. No estoy segura de haber introducido al abuelo lo suficiente, eso me quedó rondando después de subir la historia.
      Un abrazo

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    Jorge Valín escribió:
    21 abril, 2021 en 9:05 am

    Hola Mirna. Un relato diferente, donde se intuye que el fantasma es el propio abuelo que de alguna manera ha influido en los fenómenos que suceden en la casa. Hay elementos de humor negro que lo hacen más ligero en ocasiones, como las gafas de sol o el sombrero de playa. Ingenioso, divertido y un tanto macabro con ese final aterrador. Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      21 abril, 2021 en 11:05 am

      Hola, Jorge. Muchas gracias por pasar y comentar. El toque de humor no me terminaba de convencer, puede ser anticlimático, pero no pude resistirme. jaja Un abrazo

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    MJ RU1Z escribió:
    23 abril, 2021 en 12:13 am

    Muy buen relato, no en vano fuiste una de las ganadoras del concurso anterior… por algo será.
    Los tintes filosóficos son un detalle buenísimo y la idea de la luz es sublime. Muy bueno, sí señor. Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      23 abril, 2021 en 12:24 am

      Muchas gracias, MJ. Hermosísimas palabras de tu parte. Ahora hay que seguir trabajando para lograr nuevas ideas. Un abrazo

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    Mik Way .T escribió:
    23 abril, 2021 en 5:19 pm

    Hola Mirna, pues te ha quedado un «experimento» de fábula, primero, porque tiene un trasfondo filosófico que me entusiasma, segundo, porque tu forma de narrarlo es deliciosa, tercero porque es perturbadora la historia de principio a fin y termina con un clímax siniestro. Solo me queda felicitarte, y agradecerte la aventura de escribir en la que te sumergiste, con esta historia, la he disfrutado mucho. Un abrazo, saludos Mirna.

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      mireugen respondido:
      23 abril, 2021 en 7:49 pm

      Hola, Mik! Te agradezco yo a vos por tu generosidad al valorar el trabajo realizado. Se disfruta mucho jugar a escribir, sobre todo cuando sabes que no estás concursando. Pero sin dudas que el concurso fue lo que motivó, así que estoy enormemente agradecida a David.
      Un abrazo

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        Pepe escribió:
        30 abril, 2021 en 7:12 pm

        Hola, Mirna. Vaya experimento más aterrador. Da mucho qué pensar. Un miedo casi filosófico, muy visual y, valga la redundancia, esclarecedor. Me ha gustado mucho.
        Un abrazo!

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          mireugen respondido:
          30 abril, 2021 en 10:33 pm

          Muchas gracias, Pepe! Me alegra que te des una vuelta por Isla y me dejes tan lindo comentario. Sí, el experimento salió bien, pero con una trampa. En el fondo hay una oscuridad, la de los miedos y el de ciertas verdades ocultas o no tanto. En el fondo diría que siempre debe haber algo oscuro para provocar temor. Un abrazo

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    JM Vanjav escribió:
    2 mayo, 2021 en 8:16 pm

    Vaya masacre, seguro que después de estos acontecimientos en esa casa ya no entran ni ocupas. Una historia para no dormir. Nos leemos en el siguiente reto, saludos Mirna🖐

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