Secretos desde la trinchera – XV

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Virus o aniquilación diseñada y a la carta? Por Rebecca van Winter ...

Alberto miraba a Sonia con esa mirada que traspasa los años. Ya no era aquella niña de trenzas que ingresó en su negocio. Ahora veía una chispa en sus ojos que le recordaba a su viejo amigo, tiempo atrás, cuando andaban tras algo. Sin dudas, Juan había visto en ella lo mismo que él y le había confiado sus secretos con la esperanza de que fuera su guardiana. Algunos secretos se pueden guardar, cuando se encuentra la persona adecuada. Hay otros que es mejor enterrarlos en el fondo de la memoria, aunque duelan. Pero cuando la verdad debe esperar para salir a la luz, se hace necesario que haya guardianes, personas capaces de leer la realidad y determinar el momento adecuado para que vean la luz.

─¿Viste alguna vez un mapa de densidad poblacional? ─preguntó Sonia.

─Sí, hace mucho.

─Yo estuve mirando uno hace poco y encontré algo muy curioso. Hace algunos años surgió un virus, el HIV, ese virus se esparció y aniquiló a un gran grupo de personas que tenían formas de vida que un grupo minoritario, pero poderoso, no toleraba. Después se vio que se fue llevando a gente que no pertenecía al grupo inicial. Pero cumplió una misión, por un tiempo. Se tardaron años en descubrir medicinas que controlaran al virus. Hoy parecería que el mayor peligro de la Humanidad son las guerras, aunque ya no interesan las armas convencionales, las nucleares no se pueden utilizar selectivamente y las químicas están en pleno furor. ¿Cuál es la mayor amenaza en las actuales tendencias mundiales?

─Hay muchas amenazas: las drogas, la contaminación, el agujero de ozono…

─Hay otra que se vive y no se menciona lo suficiente: la superpoblación.

─Sí, es cierto. Desde hace tiempo, hay países superpoblados que tuvieron el tino de implementar políticas de control de la natalidad.

─Pero hay muchos países que no hicieron nada. ¿No te parece sospechoso?

─Ahora que lo mencionas…

─¿Qué tal si esa organización internacional clandestina estuviera abocada a hacer una especie de “control de la natalidad” al revés?

─¿Cómo sería eso?

─Alentando virus que diezman las poblaciones de las zonas superpobladas, atacando mortalmente a los grupos de mayor riesgo: ancianos, enfermos, gente que no puede acceder a un sistema de salud.

─Algo que ningún gobierno se atrevería a reconocer, pero que les viene bien para resolver algunos problemas, como el agotamiento de los sistemas previsionales de reparto, la escasez de espacio, los costos de la salud, la escasez de recursos…

─Exacto. Virus que se esparcen por medio de los que viajan de país en país, asegurándose de atacar a los lugares de más alto nivel de vida y, por ende, de mayor concentración urbana y mayor edad promedio.

─Cuando comenzamos a hablar, pensé que eras una pequeña ingenua. Ahora veo que me equivoqué.

─No sé si estas especulaciones son ciertas. Por un lado, parecen estar demostradas en la realidad, por otro, pensar que hay una o varias mentes maestras detrás de algunas tendencias mundiales sería el equivalente a creer que hay gente demasiado loca y demasiado poderosa. Ya sabemos que hay unos cuantos que no poseen ningún escrúpulo, pero debería haber límites y gente que los cuide. Si hubiera alguien tomando decisiones así, tratándonos no como personas sino como cabezas de ganado o daño colateral, ¿qué clase de humanidad iríamos a tener en el futuro? Uno se siente desnudo, impotente ante una idea así que, por otro lado, nos mostraría que no tenemos ningún poder sobre nuestra vida, nuestro futuro. Uno quisiera sentirse cuidado por sus gobernantes, que nos den el marco en el cual desarrollar una vida plena. Aceptar esta teoría sería como decir: ¡Ey!, es más fácil mirar para otro lado mientras una mano negra les ahorra a los gobernantes el costo de realizar tareas de prevención. No sé… Se me ocurre que eso es un exceso de imaginación y solo ocurre que las cosas se van acomodando de esa manera por su propio peso. No por una mano negra o por casualidad, sino por la imprevisión de muchos. Podría ser otro tipo de conspiración, una encarnada por la falta de conciencia y el descuido colectivo más aberrante. Una desidia que empaña la visión del futuro y se ampara en el salvajismo más inhumano. Sí, debe ser eso. Pero… cualquiera sea la explicación, hay demasiado en juego como para no prestar atención, como para no hacer nada.

─Tu abuelo se sentiría orgulloso de tu forma de pensar.

─Ahora lo que no tengo claro es qué voy a hacer con el oro.

─¿Tenés el oro?

─Creo que sí.

2 comentarios sobre “Secretos desde la trinchera – XV

    Josep Mª escribió:
    6 junio, 2020 en 8:26 am

    Por fin el final tan esperado, un final que ha puesto un broche de oro a toda esta historia tan intrigante. Enhorabuena, Mirna.

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      mireugen respondido:
      6 junio, 2020 en 12:26 pm

      Hola, Josep. Sí, se acerca el final. La semana próxima será. Un abrazo

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