Secretos desde la trinchera – XI

Posted on Actualizado enn

Antigua Tabaquería Estevez en Adrogué. Teléfono y más info.

La tabaquería se encontraba en una calle concurrida del barrio de Flores. La ciudad de Buenos Aires tiene sitios pintorescos, este era uno de ellos.Unos tilos en el frente le daban al local el marco de naturaleza que necesitan los ojos para sentirse a gusto entre tanto cemento. Alberto se encontraba en el interior, arreglando un encendedor antiguo. Tenía la cara un poco tapada por la visera de una gorra a cuadros. Sonia entró y lo observó por un momento, esperando que él la notara.

─Buenos días.

─Buenos días, ¿usted es Alberto? Soy Sonia, la nieta de Juan.

Él la volvió a mirar, esta vez se levantó la visera de la gorra y sus ojos azules se posaron inquietos en los rasgos de Sonia, buscando un parecido.

─¡Sonia! ¡Qué alegría verte! Pensé que ya no te acordabas de mí.

─Sí, me costó reconocerte. Pero hace poco vi unas fotos con mamá.

─¿Cómo está Alicia? ¿Lleva bien lo de tu abuela?

─Sí. Ya pasaron unos meses y estamos recuperándonos. La extrañamos mucho.

─Me acuerdo cuando venías con nosotros a la cabaña. Te lo pasabas a lo grande. Todo el bosque era tu cuarto de juegos. Una vez trajiste una oruga y la pusiste sobre la mesada. Casi se mete en la ensalada. ¡Flor de susto se llevó tu abuela!, que en paz descanse.

─Ayer encontré unas fotos en casa de los abuelos. Allí estabas vos con ellos y tu mujer. Se iban de viaje y saludaban. Con mamá estamos limpiando y poniendo las cosas en orden para vender la casa. Llevamos varios días, ¡hay tantas cosas!

─Cosas que parecen inútiles ahora, supongo. Cosas que solo los dueños le pueden dar valor. Por eso en casa nos mantenemos a raya. No queremos juntar cachivaches de más. Los hijos tienen todo, no necesitan que les dejemos nuestros trastos viejos.

─Encontré cosas interesantes. El diario del abuelo, por ejemplo. Unos cuadros. Cartas.

Alberto se enderezó. Pareció decir con el cuerpo que estaba muy interesado en lo que escuchaba. Sonia lo notó y se alegró, interiormente.

─Pero qué descortés que he sido, ¿gustas sentarte? ¿Te puedo convidar una gaseosa?

─No, gracias. Así estoy bien. Quise pasar a saludar. Tal vez a evocar un rato a mi abuelo. Me siento nostálgica.

Alberto miró a Sonia con ternura. Él mismo extrañaba a su amigo. Pero algo le hacía sospechar de esa visita. En algún gesto, en alguna mirada, él supo leer que Sonia estaba allí por algo más.

2 comentarios sobre “Secretos desde la trinchera – XI

    Josep Mª escribió:
    9 mayo, 2020 en 8:47 am

    Este episodio me ha gustado mucho por su clara y sencilla descripción del lugar, los alrededores y del personaje del relojero. Sabes mantener una intriga constante, pues en cada capítulo aparece un detalle nuevo que puede llevar a otro, y a otro, je,je.
    A ver si con todas las piezas a nuestro alcance, logramos montar el puzzle.
    Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

      mireugen respondido:
      9 mayo, 2020 en 10:49 am

      Gracias, Josep. Nos vamos acercando al final. Mi preocupación es que ese final sea digno de la espera. Un abrazo

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s