Al que madruga…

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Hola, amigos

Hoy les comparto un relato que participó en la convocatoria de Relatos compulsivos.

Amanecer y otros poemas

Isabel tenía un particular concepto de sabiduría. Ella pensaba que la sabiduría residía en aplicar todos los refranes que se habían transmitido de generación en generación en su familia.

No hay que decir que muchos de esos dichos se contradecían, por lo que algunos amigos de Isabel habían llegado a la conclusión de que una especie de locura guiaba su destino.

A Isabel le pasaban cosas molestas, como que la anciana del departamento B, justo abajo del de ella la despertara con la radio, con el mensaje matinal del pastor de la Iglesia a todo volumen.

─Angélica, por favor baje el volumen, ¡es muy temprano! ─gritaba desde su departamento.

─¡Es la palabra del Señor! ─respondía la otra.

E Isabel pensaba que al que madruga, Dios lo ayuda, así que se conformaba, se daba vuelta para el otro lado y se tapaba la cabeza con la almohada.

Otra vez, el vecino del H la despertó con el tronar de su máquina agujereadora.

─¡Víctor! ¡No por mucho madrugar amanece más temprano!

─¡Al que madruga, Dios lo ayuda! ─respondía él.

Y esa frase le desarmó todos sus argumentos.

Al pasar el tiempo, Isabel se fue quedando sin respuestas a los problemas cotidianos. Tanto se le complicó la existencia que un día ya no pudo trabajar, ni estudiar, ni preparar la comida, ni limpiar su casa, porque siempre encontraba una contradicción que se lo impedía. Así se aficionó a Internet donde buscaba, buscaba, buscaba…

Hasta que un día encontró un sitio de frases y refranes. Lo leyó todo cuidadosamente. Sabía que necesitaba un refrán que la sacara de su inmovilidad.

Y allí encontró una máxima que por simple le abrió los ojos: “al pan, pan y al vino, vino”. Esa frase no la había usado nunca su familia. Reflexionó un poco. Se propuso entonces ponerlo en práctica y, desde el momento en que se empezó a acostumbrar a llamar a las cosas por su nombre, se sintió aliviada.

Es cierto que dejó de lado una vieja tradición familiar que, según su madre, estaba llamada a ser eterna. Pero también es cierto que, a veces, no todas las personas se toman las metáforas de la misma manera y necesitan formarse su propia filosofía de vida.

Desde ese día, Isabel cambió su vida. Los vecinos ya no la despertaban temprano, ahora era ella quien madrugaba para ponerse a trabajar.

(C) Meg

7 comentarios sobre “Al que madruga…

    Tertulia Escritores escribió:
    3 enero, 2020 en 9:28 pm

    Reblogueó esto en Título del sitioy comentado:
    Amar a la vida a través del trabajo, es intimar con el más recóndito secreto de la vida. (Gibran Khalil Gibran)

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    Al que madruga… – Título del sitio escribió:
    3 enero, 2020 en 9:30 pm

    […] a través de Al que madruga … […]

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    Josep Mª escribió:
    4 enero, 2020 en 10:11 am

    Muy bueno, sí señor. Se dice que los refranes proceden de la sabiduría popular, de ahí que algunos se contradigan, pues no todo el mundo piensa igual, y hay quien cree que él está en lo cierto y los demás se equivocan. Isabel hizo lo que debía hacer: seguir sus propios criterios.
    Esta historia tiene esa enseñanza. que cada uno haga lo que le venga en gana, je,je.
    Un abrazo.

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      mireugen respondido:
      4 enero, 2020 en 11:34 am

      Gracias, Josep. No sé si hizo lo que le vino en ganas. La pobre tuvo que pasar por momentos de confusión y luego tuvo que decidir. Tomó una decisión que le cambió la vida porque, se hizo cargo de las consecuencias de sus propias elecciones.
      Un abrazo

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    David Rubio escribió:
    9 enero, 2020 en 7:26 am

    ¡Qué bien visto, Mirna! Adoro los refranes, pero hasta ahora no había caído en esas contradicciones como los dos que mencionas. Bien es verdad, que soy más del No por mucho madrugar…, je. je, je. Muy buen punto de partida para construir este relato y, de paso, aportar una nueva enseñanza: cada uno debe buscar su propio camino. Un abrazo!

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      mireugen respondido:
      9 enero, 2020 en 10:20 am

      Hola, David! Gracias por visitar Isla… Claro que como dijo Josep los refranes representan la sabiduría popular y puede haber contradicciones. Es cuestión de graduación. A veces se puede aplicar uno u otro de contenido algo contradictorio. Por eso la protagonista se encontró en una disyuntiva y tuvo que decidir por ella misma.
      Un abrazo

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