Consulta nro. 3 Madame Santal: Dulcinea del Amargo – Cascabeles

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Hola, amigos

Aquí les comparto una nueva consulta a la omnisapiente vidente Madame Santal.

Nuestra amiga Dulcinea no para de meterse en problemas y la domadora de espíritus, Madame Santal, sale siempre en su rescate con ingeniosas fórmulas y consejos que no por disparatados, dejan de ser oportunos.

Aquí yo, Dulcinea, nuevamente, mi generosísima y omnisapiente Madame Santal.

Paso a relatarle los sucesos desde que seguí sus consejos. Una vez que conseguí los obsequios, me presenté en el campamento del jefe Sioux. Imagine mi sorpresa cuando lo vi aparecer con una nubecilla flotando sobre su cabeza y su cara mojada por la llovizna, al uso de una propaganda de desodorante, inquietante. ¡Nunca vi a nadie tan sensual como Lluvia en la cara!

La cuestión, mi estimadísima, es que al jefe le gustaron todos los regalos. Abrió el tabaco y me convidó una pipa de la paz, aunque yo por dentro pensaba que quería guerra. Después tomó el colmillo de tigre y lo agregó a su collar, entre el diente de bisonte y el de lobo, y efectuó un baile ritual al grito de Eo eo eeee y algunas palabras que no alcancé a comprender. Luego se puso los mocasines y, como comenzaron a sonar los cascabeles, cayó rendido a mis pies pensando que eran mágicos. Me miraba y exclamaba: ¡víboras del desierto! Y yo no sabía si me estaba insultando o qué y contestaba: ¡cáspita!

Luego hablamos largo rato. Le expliqué el motivo de mi visita y él me dijo que los sioux valoran tanto la lluvia que no osarían invocar a los dioses para detenerla. Al contrario, él, muy galante, trató de convencerme para que compartiera su nube. Ejem.

Si bien el viaje resultó un fracaso pues no pude asistir a la fiesta de mi amiga, quería contarle, mi entrañable vidente que, al final, ¡hubo boda, pero boda sioux! Para la ceremonia usé ropa cómoda y mocasines, dispuesta a disfrutar de nuevas costumbres. El único inconveniente y, por eso mi consulta, mi gran oráculo, es que, desde que me puse los mocasines, me siguen las serpientes de cascabel. Quise quitármelos pero Lluvia en la cara dice que soy mágica y las debo usar. La cuestión es que, no solo estoy sitiada por esos animales socarrones y confianzudos, con el asunto de la magia, el chamán de la tribu me tiene entre ojo y ojo, que ya es mucho decir porque el hombre es bizco como marisco. Traté de ganarme su confianza diciéndole que la conocía a usted, mi distinguidísima, pero lejos de calmarse, ahora me teme y me tiene encerrada en un corral de iguanas enanas, qué macana. ¡Ayúdeme a escapar! Eo eo eeee.

Respuesta para Dulcinea del Amargo:

Pase, pase, mi afable clienta, encantada y motivada por su fidelidad, ya que sobradamente le agradezco, que requiera de mis servicios con arreglo a la deferencia que se merece una admiradora tan estupenda como usted.

¡Pero qué me cuenta! ¡Oh, qué gran mago! es ese jefe Sioux «Lluvia en la cara», materializando los elementos a su antojo. Por supuesto que tuvo que ser una experiencia maravillosa al contemplar tal visión rodeada de esa sensualidad del apolíneo protagonista de los anuncios del desodorante más galante y fascinante de este planeta pizpireta a la vinagreta. Pero ¿quien me iba a decir que también sea todo un musculitos?…. ¡La vida nos da sorpresas, sorpresas nos da la vida, ay dios…! como dice una canción de Gato Pérez.

¡Ohhh, cáspita!  pronunció: ¡víboras del desierto!…. ¡Noooo….! ¡Qué mal augurio traen esas víboras! Veamos, veamos…. Tengo que irradiar todos mis poderes a su alrededor o no se librará de semejantes pécoras.
Lástima que se pusiera usted los mocasines después de haber pronunciado «Lluvia en la cara» tal conjuro, porque le aseguro que voy a tener de nuevo que asesorarla para que pueda arrojar al «Pozo de la maldad» a estas desgraciadas almas, cuyo hechizo las mantiene en ese estado reptiliano tan malsano y caverniano. Además no me extraña nada, la desconfianza y enojo del líder Sioux, sabiendo que está protegida por mis excelsos y omnisciente poderes, por lo que no sabe lo que lamento, que la haya encerrado el muy malvado, con tan fiero compañero fusilero y follonero para más recochineo.

También puedo prometerle y prometo sin Biblia de cartón piedra ni testigos enemigos, pero lo suficiente como para tranquilizarla, que la sacaré indemne del corral de la morería donde las iguanas enanas y macanas han montado un buen quilombo y eso que no conocen a Manolo «el del Bombo».

Previamente debe deshacerse del maleficio de los mocasines pillines, por lo que me veo en la obligación de darle una serie de indicaciones que debe cumplir a rajatabla, sin romper la tabla de multiplicar ni la de sumar impares calcetines hablanchines.

Siga paso a paso, verso a verso, sin saltarse el orden o modificar mis indicaciones:

A la sombra de un centenario olivo
está el «Pozo de la maldad»
acérquese con dignidad
y espíritu deportivo.
Siéntese en su brocal.
con sus mocasines cascabeleros,
hasta que aparezcan dos luceros
con semblante virginal.

Escuche al viento silbar,
a las campanas tañer,
a las iguanas comer
y a «Lluvia en la cara» llorar.

 

Porque amiga mía si logra recitar con salero arrabalero y acento de Sacramento (curiosa capital de California, como las nueces), este métrico poema del Verso a verso y converso cuando se me antoja, lo va a tener muy fácil, porque no hay peor maleficio para las víboras del desierto, acostumbradas al silencio y la soledad. Ya verá como salen pitando y cagando blando del susto que se pegan al oírla.
Ya solo nos queda un último paso, sacarla del corral de las iguanas enanas, bien, pues como usted es su contrincante gigante, invocaré al sumo poder de mi Rayo Dorado, para que se manifieste El Caballero Andante y acuda raudo en su ayuda, pues en cuanto escuche su gracioso nombre Doña Dulcinea del Amargo, cabalgará a lomos de Rocinante para librarla de las iguanas enanas, de las que no quedará ni rastro… ¡Ah y se lo aseguro, porque veo el futuro!

Bendecidos saludos y mucha suerte.

Si quieres visitar el sitio de Madame Santal sigue este vínculo.

2 comentarios sobre “Consulta nro. 3 Madame Santal: Dulcinea del Amargo – Cascabeles

    Madame Santal escribió:
    19 diciembre, 2019 en 7:34 pm

    Mi estimadísima colaboradora, sigo en deuda con usted tras sus habituales y siempre encantadoras visitas a mi consultorio abierto las 24 h. del día y que siempre se llena de sonrisas con sus curiosas “desventuras”, pero para eso, ya sabe que contará con mis dones sobrenaturales y saldrá siempre airosa.

    Reciba mis consabidos saludos con bendiciones y en esta ocasión serpentinas y confetis que le alegren para estas próximas fiestas donde felizmente lucirá su silueta de gacela feliz.

    Un gran abrazo de mi “jefa” tras las bambalinas: Estrella Amaranto, quien le desea además unas ¡¡¡Felices Fiestas y Próspero Año nuevo!!!

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      mireugen respondido:
      20 diciembre, 2019 en 1:03 am

      Muchisimísimas gracias, mi estimada Madame Santal! Que no decaiga la labor y que el año que entra nos encuentre unidas y divertidas. Porque la alegría se contagia y por suerte no tiene antídoto!
      Un abrazo y muy Felices Fiestas!

      Me gusta

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