El agujero negro – XII – V – Invasión extraterrestre

Posted on Actualizado enn

Imagen relacionada

Los noticieros de la noche se hacían eco de las más diversas teorías. Cuando no hay noticias se inventan y cuando no hay imaginación, la explicación sobrenatural siempre saca del paso. Lo peor es que hay reporteros que creen, en realidad, creen lo que dicen. Eso es lo peligroso, más que si fueran conscientes de que mienten. Porque con la mentira la realidad se distorsiona, pero hay cierto dominio de ella, con esfuerzo se puede intentar guiarla hacia algún lado. Con la creencia ciega todo se va al demonio, sin posibilidad de ser controlado.

Así que algunos noticieros se habían convertido en retransmisores de noticias incontrastables: que si la mancha se acercaba y producía temblores de tierra; que si causaba deformaciones en los bebés en gestación, que si generaba un cambio climático; que si hacía subir las mareas produciendo inundaciones; que si los edificios más altos eran comidos, etc., etc., etc.

El Dr. Quintana era consultado por todos como un oráculo. Él repetía siempre lo mismo, o sea, la nada misma, pero dicho siempre con algún agregado que le sumaba nuevas emociones como la posibilidad de que las personas se vieran fluorescentes cuando el fenómeno pasara por la Tierra. Con eso se habían ideado nuevos juegos en los programas de competencias de la televisión. En fin, se había convertido en la estrella de la semana. Era confrontado por políticos, eruditos, teólogos y artistas. Ya estaba aprendiendo la jerga de la televisión y había empezado a acumular mañas como pedir un camarín con champán o exigir que le enfoquen el perfil derecho del pecho hacia arriba para que no se note su panza rolliza.

Esa noche le había guiñado el ojo a una azafata del programa. La chica había contenido la risa porque sabía que él era la estrella, pero interiormente se rio a carcajadas. Ella lo condujo hasta su asiento y le indicó que esperara al otro entrevistado.

Para su sorpresa, el invitado era un pastor de la Iglesia de los Principios, un hombre enjuto y seco que no paraba de carraspear.

Mercedes Matas, elegante como siempre, les dio la bienvenida y no se demoró para llevarlos al punto.

─¿Creen ustedes que esto puede ser obra de Dios?

─Por supuesto.

─Por supuesto que no.

Los antagonistas se miraron con desconfianza y guardaron silencio. Se morían de ganas de entablar una disputa, pero sabían que ninguno cambiaría de opinión.

─¿Evaluaron la posibilidad de una misión extraterrestre?

─La obra de Dios es tan inmensa que podría darse el caso de una visita extraterrestre.

─Yo no creo que sean extraterrestres, está claro que en esa mancha no hay vida. Lo hemos sondeado varias veces, no hay rastros de materias orgánicas en su composición.

─Pero si no me equivoco, usted había dicho que era algo tan denso que absorbía la luz…

─Es cierto. Algo tan denso no puede ser orgánico.

─Entiendo.

El pastor miraba con la cabeza ladeada y la boca cerrada con esfuerzo.

─Dígame, pastor, ¿qué dice la Biblia sobre la vida extraterrestre?

─La Biblia habla de ángeles y de demonios. De alguna manera habla de vida extraterrestre.

─Es muy cierto ─apuntó la conductora─. ¿Usted cree que puede tratarse de ángeles?

─No quiero alertar a las masas, pero una materia oscura se me ocurre más próxima a un demonio que a un ángel. Por eso pido que juntos oremos por nuestra salvación y aprovechemos estos últimos momentos para enmendar nuestros errores y perdonar, sobre todo perdonar…

El Dr. Quintana había fruncido la frente y sus ojos chiquitos querían fulminar al pastor.

─Doctor, ¿qué dice la ciencia sobre vida extraterrestre?

─La ciencia le asigna una probabilidad muy baja. Por lo menos, es así con la existencia de vida en las condiciones que nosotros conocemos. No se descarta otra forma de vida, pero quizás escapa a nuestra imaginación. Además, está la cuestión de la distancia. Un planeta con vida similar a la nuestra estaría a tantos años luz que resultaría prácticamente imposible que se trasladen hasta aquí.

─Quiere decir que aunque no haya materia orgánica, ¿algo podría estar vivo en esa mancha estelar?

─Depende de lo que entienda por vivo. Si por vivo piensa en alguien como nosotros, es imposible. Si por vivo piensa en algún virus u otro ente microscópico, tal vez…

─Gracias. Han sido muy amables en aceptar participar en este debate, que, sin dudas, nos ha dado una mejor visión del mundo. En breve continuaremos con nuestra historia sobre el nacimiento de una elefanta en medio de una plaza de Chascomús. Ahora la tanda ─cerró Mercedes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s