Inversión o Acquaforte – Parte X

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Lupe seguía distribuyendo el medicamento entre todos sus vecinos. Y pasaban los días. Mientras tanto, el frasco con “el otro cultivo” daba muestras de su aparente efectividad.

Federico, todas las tardes, pasaba a buscar a Lupe. Se la “robaba” a Sebastián. Federico sabía que el ayudante tenía más intenciones de las que declaraba, por eso disfrutaba esas pequeñas victorias diarias.

Cuando Lupe le contó que su cultivo había remitido y que estaba en condiciones de utilizar el nuevo antibiótico, Federico decidió que irían a buscar ayuda. Sebastián seguía de cerca su conversación. Ya había tenido tiempo de investigar un poco el misterio. Aunque no sabía cuáles eran sus repercusiones.

Así que esa tarde Lupe y Federico se dirigieron a un puesto de vigilancia, mientras Sebastián seguía urgando en la investigación.

─Oficial, tenemos algo importante que comunicar a las autoridades.

─Nadie puede entrar ni salir.

─¿Podría pasar un mensaje?

─¿A quién?

─Al general Fernández. Dígale que tengo algo de vida o muerte. Dígale que soy el capitán Federico Nievas.

─Pero usted debería estar en el centro…

─No es momento de discutirme.

─A la orden, capitán ─dijo el hombre cuadrándose y haciendo la venia.

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