2 x 1

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Resultado de imagen para 2 x 1Me encontré diciendo 2 x 1 pero no era la tabla del dos, era una promoción en la cartelera de un cine. Claro, es fácil pensar que una promoción es algo para aprovechar. Que no le hace mal a nadie. Pero resulta que hay gente a la que sí le hace mal. Esos solitarios que nunca faltan en ninguna sociedad, en ningún tiempo, pero que últimamente parecen ser más.

Seguí camino hacia mi casa y sin querer tropecé con una chica vestida con uniforme rayado que ofrecía unos volantes. Tomé uno distraídamente y luego de unos pasos lo miré. Otro 2×1 para una conocida cadena de hamburguesas. Respiré hondo. Ese día tenía hambre pero no tanta como para hacerme yo misma el regalo de dos hamburguesas.

Unos pasos más adelante me cerraba el paso una cola en una heladería. Miré la vidriera y un tremendo cartel anunciaba 2×1 en la compra de cucuruchos y vasitos.

Doblé la esquina pensando que salía de la zona más comercial y con ello lograba dejar atrás el fantasma. En la siguiente cuadra me esperaba otra sorpresa en un kiosco: 2×1 en la compra de chocolates.

No podía ignorar que ese día era especial… ¡especialmente sarcástico conmigo! Yo que no molestaba a nadie, era perseguida por el fantasma hilarante de la realidad. No tenía con quien compartir ni siquiera una promoción.

Al llegar a mi casa hice un recuento de todas las situaciones: el cine, las hamburguesas, los helados, los chocolates, ¿qué podía faltarme? Dejé la mufa para otro día y me dispuse a charlar un rato por Internet.

El celular me disparó un mensaje de la compañía de telefonía. Tenía que apurarme porque en pocos minutos vencía la promo de 2×1 en minutos de llamadas. Ah, no… esto ya era el colmo.

Entré a la sala de chat bufando y maldiciendo. Se acercó a hablarme un hombre que parecía dotado de un especial sentido del humor. Después de un rato de charla en la que le comenté los sucesos de esa mañana muy fresco me dijo: yo también te ofrezco un 2×1. No entendía, por lo que pregunté qué quería decir. Fácil, me respondió, mi mujer y yo buscamos alguien que se nos una.

Estuve a punto de mandarlo a la mismísima… pero una calma me invadió repentinamente. Como si fuera otra persona le respondí que aceptaba. Intercambiamos fotos y con complicidad acordamos un encuentro. Por precaución propuse que fuera en mi casa. Aduje que me sentiría más segura, más tranquila. Hizo preguntas como si tenía cama de dos plazas y si había aire acondicionado. Después siguió preguntando si tenía “juguetitos”. Prometió traer algunos, nada sado, por supuesto. Él y su mujer eras personas respetables.

La cita se realizó un sábado por la noche. Preparé la casa para la ocasión. Algunos bocaditos y un vino para acompañar. Saqué la vajilla buena y puse un mantel bordado. Yo misma me arreglé con esmero. Seguía invadida por esa calma glacial que me permitía ocuparme de todos los detalles.

Al sonar el portero eléctrico confirmé que habían llegado y les abrí la puerta. Subieron e hicimos las presentaciones de rigor. Algo en sus miradas me resultaba inquietante, sus ojos estaban brillantes, denotaban entusiasmo. Los hice pasar y se acomodaron en el sofá. Ofrecí bebida y serví sus vasos. Comenzábamos a conversar sobre nuestras vidas cuando se produjeron las primeras señales de sueño.

Al cabo de un rato comprobé que los dos dormían profundamente. Entonces comenzó la segunda fase de mi plan. Con una cuchara sopera introduje el espeso líquido en sus gargantas. Comprobé que se deslizaba hacia su estómago. Allí obraría su efecto.

Mañana el juez leerá el veredicto. Ya sé que me va a declarar culpable. No entendieron que solo había aprovechado un 2×1 de calmantes y otro de veneno para ratas. Dicen que ha sido un caso de locura temporaria y me darán una condena en lugar de dos seguramente. Lo curioso es que si muestro buen comportamiento podré acceder a un 2×1 de años de cárcel.

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2 comentarios sobre “2 x 1

    davidrubios escribió:
    17 enero, 2017 en 9:23 pm

    Bueno, Mirna. Sencillamente, ESPECTACULAR. Es un relatazo. Aparte del ritmo, la narración impecable, etc… Es un ejemplo de cómo algo tan trivial como una oferta puede ofrecer un disparador creativo como el que has imaginado. Tiene significación, ese permanente recuerdo de su soledad, esa casi obligatoriedad social de vivir en compañía, ese marcarte como un bicho raro solo porque vives solo o sola. Eso en la primera parte. Después viene el giro brutal del teleoperador, el relato crece, te lleva a otra dirección. Pero el desenlace propone otro volantazo inesperado. Enhorabuena, te lo digo en serio. Un abrazo!

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      mireugen respondido:
      18 enero, 2017 en 1:04 am

      Muchísimas gracias, David. Le has encontrado más virtudes que yo misma. Eso me hace pensar qué necesaria es la mirada del otro sobre lo que escribimos. Lo completa y lo amplifica como has hecho vos. Gracias de nuevo, por detenerte un rato a leer y valorar tan gratamente lo que escribo. Un abrazo!

      Me gusta

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