El dragón y las manzanas

Posted on Actualizado enn

Resultado de imagen para dragon manzana

En un valle cubierto de manzanos, un dragón buscaba una respuesta a cómo saciar el hambre suyo y de su pueblo.

Recorriendo mundo, un anciano le dijo que ésta se hallaba en una manzana.

Así es que el dragón fue recorriendo el valle y en cada manzano se fue deteniendo. Tomaba una a una las manzanas y las abría. Miraba su interior pero  en ninguna hallaba la respuesta.

Cansado de andar, se sentó a descansar a la sombra. El hermoso paisaje no alcanzaba a calmar su hambre. Pero como no sabía que las manzanas eran comestibles, se hallaba en medio de una montaña de manzanas, pasando hambre.

Pasaron las horas y el sol calentó. Los rayos dorados comenzaron a cocinar el interior de las manzanas abiertas, que comenzaron a despedir un aroma embriagador.

Nuestro dragón se sintió atraído por el aroma y solo entonces se le ocurrió darle un mordisco a una y podemos imaginar la expresión de sorpresa de su cara cuando sintió el delicioso sabor húmedo del fruto.

Sació su hambre y también su sed, entonces, provisto de la respuesta se dirigió a su pueblo. Allí relató las bondades de esos árboles que daban comida a quien quisiera extender su mano y tomar un fruto.

Algunos dragones no le creyeron, porque habían pasado cientos de veces por el valle y nunca habían sentido el atractivo aroma de una manzana asada. Y se quedaron allí, hasta que el hambre los consumió, porque no pudieron soportar la idea de que habían tenido la solución tan cerca y tan lejos.

Anuncios

6 comentarios sobre “El dragón y las manzanas

    mensajedearecibo escribió:
    10 diciembre, 2016 en 5:45 pm

    Precioso cuento Mirna, y cuánta razón tienes cuando hablas de lo ciegos y obstinados que podemos llegar a ser.
    Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

      mireugen respondido:
      10 diciembre, 2016 en 7:05 pm

      A veces las cosas pasan por delante y no las vemos. Muchas gracias, Bruno

      Me gusta

    Estrella Amaranto escribió:
    16 diciembre, 2016 en 12:44 pm

    Precioso cuento con una fantástica enseñanza o moraleja: la desconfianza unida a la estupidez lleva consigo la pérdida de oportunidades, que como en este cuento, hizo morir de hambre a quienes no confiaron en ellas.
    Me encantó la lectura, amiga Mirna.
    Besos.

    Me gusta

    davidrubios escribió:
    21 diciembre, 2016 en 10:58 pm

    Un magnífico cuento. Este tipo de historias son la esencia de la narración. El arte de contar, la fascinación de leer lo contado. Como dijo Einstein: “Solo existen dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Pero de lo primero tengo dudas”. Algo de eso existe en este bello cuento y en su moraleja. ¡Me encantó!

    Le gusta a 1 persona

      mireugen respondido:
      22 diciembre, 2016 en 1:09 am

      Jajaja me encanta la cita de Einstein, aunque yo no sería tan dura, a veces los problemas se nos instalan de una manera que nos impiden ver las soluciones que son tan simples.
      Un abrazo

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s