El orbe

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orbeYo tenía claro lo que era un orbe. Mi definición era la tradicional: una esfera, algo así como la representación de un mundo, un planeta.

Pero entonces llegó la foto y con ella una revelación.

Habíamos estado haciendo el amor. Nos encontrábamos charlando con la pasión en reposo y enroscados en un abrazo tierno y lleno de paz. Hablábamos de bueyes perdidos y de repente me encontré contándole que no podía desprenderme de unas prendas que me había confeccionado mi abuela. Él rió por mi falta de practicidad. Me dio recomendaciones sobre limpieza y eso de andar liviano por la vida. Yo no suelo acopiar cosas inútiles. Soy bastante práctica. Pero hay cosas que guardan historias, incluso el alma de las personas que les dieron origen. Como esa blusa de seda celeste con pintitas, con cuello volcado y botones pastilla. Solo verla me remonta al recuerdo de mi abuela, la veo cosiendo con sumo cuidado, como si fuera la mejor prenda del mundo. Y lo terminaba siendo, porque la costura y los detalles eran primorosos como su cariño. En fin… eso era la blusa para mí, un retazo del alma de mi abuela.

Pero él insistía que las cosas no guardan recuerdos y yo ya estaba empezando a pensar que no podía contar con su comprensión.

Entonces, la foto. Él sacó unas fotos que había tomado cuando fue de pesca. Me hizo mirar una en particular, en ella el sol se estaba poniendo sobre el río. Pero había un detalle. Una mota a un costado del cielo con una aureola rojiza. Podría pensarse que era un efecto de la luz sobre la lente. Una partícula de polvo que se había pegado al vidrio… Pero él me habló de un orbe. No del orbe tradicional, no del mundo en una esfera perfecta. Así supe que él pensaba que el espíritu de su madre lo estaba acompañando en esa imagen. Y no había forma de convencerlo de que era algo trivial, puro efecto óptico.

Tal parece que hay muchas formas de mantener con nosotros la compañía espiritual que nos hace bien. Yo le seguí llevando la contra, por pura diversión y pequeña venganza por su falta de entendimiento a mi propio orbe. Porque lo importante no es que los demás comprendan nuestras maneras de sentir, lo importante es sentir aunque no nos comprendan.

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5 comentarios sobre “El orbe

    davidrubios escribió:
    21 octubre, 2016 en 10:11 pm

    ¿Qué es la realidad sino la manera en la que es percibida? Hermoso relato. Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    María escribió:
    23 octubre, 2016 en 7:51 am

    Precioso relato, es verdad que todos guardamos nuestro pequeño orbe, ese que nos hace sentir bien y acompañados de los seres queridos que ya no están. Me ha encantado, está lleno de ternura.
    Un besillo.

    Le gusta a 1 persona

    Chelo escribió:
    23 octubre, 2016 en 6:02 pm

    Efectivamente, tu frase final es lapidaria, pero… ¡que no nos comprendan da un coraje!
    Muy bonito tu relato, Mirna.
    ¡Un beso!

    Le gusta a 1 persona

      mireugen respondido:
      23 octubre, 2016 en 6:04 pm

      Sí, siempre es mejor que nos comprendan. Pero si no se puede…

      Me gusta

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