Mil maneras de morir – Escrito para el concurso de El Círculo de Escritores

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Se levantó, con la pesadez de un cuerpo sin vida. Miró hacia abajo. Allí yacía su cuerpo sin aliento ni color. En el mundo de las ánimas lo que ya no tiene vida se ve de un color ambarino y se huele a rosas mustias. Pero ese cuerpo no había logrado llegar a ese estado.

Comenzó a recorrer los pasillos de la casa. Buscó sin éxito otras ánimas. Tal vez alguna del pasado se hubiera quedado en ese estado intermedio que no era ni vida ni muerte. Pero no, la casa estaba vacía, pura se diría. Su presencia era lo único que la habitaba. Es cierto que ella había vivido sola. Pero no había pasado tanto tiempo allí y el lugar contaba con historia. Cuando se mudó, un vecino le contó que antes vivía una pareja de ancianos que murió de vieja. Y antes que ellos un joven pintor se había encontrado con la muerte cuando un par de rateros entró a robar.

Ella no podía entender lo que estaba pasando. En su mente aguada había un solo pensamiento: la suya no había sido una buena forma de morir. Quién puede sentirse satisfecho de encontrar a la parca tropezando con un escalón y rodando escaleras abajo. Tantas formas hay más honrosas, más dignas, más sublimes. Comenzó a pensar en volver a la vida y proponerse una manera distinta de morir, si eso fuera posible.

Se acercó de nuevo a su cuerpo frío. Se miró a sí misma con pena. Recordó que ese día iba a ir a un concierto de rock en el que se encontraría con un amigo especial. Él se sentiría decepcionado al comprobar que ella lo había plantado. Le corrió una lágrima por lo que ya no podría ser. Hizo el intento de meterse de nuevo en ese cuerpo. Estaba duro, frío, fofo, gomoso se diría. Le generó un escalofrío en su estado actual semi volátil. Hizo un intento más, no hubo caso. No podía meterse en esa cosa inerte. Comenzó a llorar. No quería morir así. Recordó que las personas que tienen temas pendientes al morir se convierten en fantasmas. Empezó a pensar a quién debería ir a visitar para pedirle que haga cosas por ella para que pueda pasar al otro plano, a la muerte verdadera, en la que su alma reposaría tranquila.

Los pensamientos de las cosas inconclusas siguieron acosándola. Iba a recibir su diploma de arte, iba a abrir un negocio en la galería. Iba a dejar de fumar, iba a comprarle un regalo a su madre, iba a llevar de paseo a su sobrino y le enseñaría a hacer barcos con madera balsa…

Cuando ya creía que nada de todo esto la volvería a la vida comenzó a experimentar un frío húmedo. Se le heló eso que ya no era un cuerpo, se le estrujó eso que aún no era un alma. Y de repente un calor reconfortante la recorrió y un sentirse en el piso, caída, medio rota y dolorida.

El despertar fue como salir de un ensueño. Empezó a sentir una puntada en la nuca y en una rodilla. Allí se dio cuenta de que el próximo pensamiento iba a ser alimentar al perro vagabundo del vecindario. Y era ese perro el que la estaba trayendo del otro lado con lengüetazos. Los lengüetazos más agradecidos de toda su vida.

Se sentó en piso como pudo. Miró a su benefactor y le prometió que aunque no encontrara una mejor forma de morir, encontraría la mejor para vivir.

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29 comentarios sobre “Mil maneras de morir – Escrito para el concurso de El Círculo de Escritores

    davidrubios escribió:
    8 octubre, 2016 en 10:37 pm

    Una segunda oportunidad que seguro no desaprovechará. Buen relato que consigue que el lector empatice con la protagonista. Enhorabuena!

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    Mendiel escribió:
    9 octubre, 2016 en 2:24 am

    Relato lleno de esperanza dada por una semi ánima que felizmente logró regresar. Me gustó mucho ese ambiente fantasmal en un plano intermedio. Suerte en el concurso. Besos

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      mireugen respondido:
      9 octubre, 2016 en 2:26 am

      Gracias Mendiel, viniendo de tí es todo un halago.

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    mensajedearecibo escribió:
    9 octubre, 2016 en 6:42 am

    Pocas veces la vida te da una segunda oportunidad, y la protagonista de este relato tuyo tan conmovedor la encuentra en la forma de lengüetazos. ¡Bien por ese perro callejero y bien por ti, Mirna!
    Mucha suerte con el concurso. Un saludo.

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    María escribió:
    9 octubre, 2016 en 8:59 am

    ¡Qué gran final! Sientes la agonía de la protagonista por querer vivir, esa impotencia que no la devuelve a la vida.
    Muy bueno.
    Un besillo.

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    Ramón Márquez Ruiz de Seres de Luz Blog escribió:
    9 octubre, 2016 en 2:07 pm

    Me ha encantado, Mirna, tanto las reflexiones que hace la protagonista como ese final lleno de esperanza y una segunda oportunidad. Suerte en el concurso! ; )

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    Francisco Moroz escribió:
    9 octubre, 2016 en 4:13 pm

    En este caso la segunda oportunidad dada es de agradecer. Tantas cosas por hacer nos quedan siempre, el tiempo corre tan rápido y perdemos tanto..
    Me ha gustado compañera, un relato que atrae como la calided de esa resurrección a lengüetazos.

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    Estrella Amaranto escribió:
    9 octubre, 2016 en 7:49 pm

    Estupendo mensaje, Mirna, para quienes aún tenemos “el billete de ida” y no acabamos de comprender que lo principal en esta vida es ser consciente de lo que nos rodea y no perder oportunidades de amar a quienes nos aman incondicionalmente, como ese perro vagabundo al que la protagonista no le había dado importancia.
    Por supuesto es un cuento conmovedor y con una estupenda moraleja. Suerte en el concurso.
    Un beso.

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    Ariel escribió:
    9 octubre, 2016 en 11:28 pm

    Me ha encantado este precioso relato, me ha generado una ternura enorme esta joven que se siente muerta después de la caída, que reflexiona desde “otro plano” acerca de las cosas que deja pendientes, las oportunidades de vivir que quedarán en el camino. Una historia que hasta ahí nos deja pendientes, conteniendo el aliento, sin saber cómo vas a seguir y de repentes pones a tu protagonista en el intento de meterse nuevamente en ese cuerpo que la había expulsado. Y lo logra, con la ayuda del cariño de ese perro vagabundo al que iba alimentar (una de sus tareas pendientes) y que la devuelve a la vida. Hermoso final, excelente desenlace.
    Te felicito, Mirna, has hecho un exquisito trabajo. Te deseo ¡mucha suerte! en el concurso y te mando un gran abrazo.
    Ariel

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      mireugen respondido:
      10 octubre, 2016 en 3:33 am

      Gracias, Ariel, sos un genio dando aliento. Un abrazo

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    Irene F. Garza escribió:
    10 octubre, 2016 en 2:45 pm

    Una segunda oportunidad, es un texto con un mensaje final muy positivo.
    Siempre pensamos en el mañana pero no nos damos cuenta que puede ser próximo.
    Me ha gustado mucho Mirna, 🙂
    Un abrazo!

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    EDGAR KEVIN YERA MORALES escribió:
    10 octubre, 2016 en 5:55 pm

    Genial relato, Mirna.
    Enfrentándose a su propia muerte se dio cuenta de todo lo que le quedaba por hacer en esta vida que aún no había acabado. Me has pillado pensando: “los fantasmas también lloran” y me has despertado a base de buenos lametazos caninos.
    Buenísimo, compañera.
    ¡Un abrazo, y mucha suerte en el concurso! 😉

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    Mery Pérez escribió:
    12 octubre, 2016 en 4:07 am

    Hola Mirna, me gustó mucho tu narración y el final muy creativo y totalmente inesperado. Pensé que la estarían resucitando o algo así, no los lamidos del perrito :). Éxitos y bendiciones!

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    sonialelo75 escribió:
    14 octubre, 2016 en 7:24 pm

    Qué bueno Mirna!. No me esperaba al perro en medio de ese drama… me encantó.
    Suerte y un saludo!!

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    Chelo escribió:
    16 octubre, 2016 en 2:02 pm

    ¡Qué bonitoooo, Mirna! Ha sido una delicia de relato a pesar de la pesadumbre que provoca en un principio.
    Me ha gustado mucho lo de “las personas que tienen temas pendientes al morir se convierten en fantasmas”. Gracias al que se hace llamar “mejor amigo del hombre” eso no llegó a suceder, ¡extraordinario!
    Mi felicitación y suerte para el concurso.
    Un beso

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      mireugen respondido:
      16 octubre, 2016 en 5:37 pm

      Muchas gracias, Chelo. Creo que el perro tuvo el efecto de un cambio de atmósfera en la historia. Me alegra que te haya gustado.

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    mundoletrasblog escribió:
    17 octubre, 2016 en 5:27 am

    Me gusto la historia, es muy reflexiva, buscar una mejor manera de vivir. A veces nos suceden sueños que pareciera estuvimos fuera de nuestros cuerpos, y al volver actuamos reflexivamente
    Suerte

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      mireugen respondido:
      17 octubre, 2016 en 10:25 am

      Gracias por tus apreciación. Es cierto, a veces los sueños nos hacen reflexionar.

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    María Jesús escribió:
    27 octubre, 2016 en 6:44 pm

    Hay que aprovechar las segundas oportunidades. Muy bueno Mirna.
    Abrazo!!!

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