Libertad

Posted on Actualizado enn

Libertad es más que el nombre de un personaje de Mafalda. Representa los ideales y las ansias de que el mundo sea un lugar mejor para todos.

Hoy, a cuarenta años de haber leído esa historieta y a doscientos seis años de aquel 25 de Mayo de 1810, me pregunto ¿qué estamos haciendo con nuestra libertad?

Tenemos libertad para expresarnos, para informarnos, para votar, para elegir a nuestra pareja, nuestra religión, nuestra profesión. Tenemos libertad sexual y de conciencia. ¿Nos está faltando algo para lograr los ideales?

Creo que sí, creo que nos falta ponernos de acuerdo en cuáles son esos ideales. Nos falta ponernos en lugar de otros para entender que no todo lo que para nosotros es bueno, es bueno por sí mismo, y alcanza a todo el mundo por igual.

Vivir en sociedad nos obliga a poner normas y hacer algunas concesiones. Creo que no nos gustan muchas normas y no estamos dispuestos a hacer algunas concesiones. ¿Por qué tengo que obedecer normas cuando otros no las cumplen? ¿Quién dice que yo tengo que pasar por idiota? A mí no me van a ganar, parece que fuera la expresión de la moral de algunos.

Y ¿quién tiene que lograr que no sintamos que estamos siendo víctimas de las normas impuestas por algunos para beneficio de ellos mismos?

Es fácil tirarle todo el fardo al Congreso y a la Justicia. ¿Tienen responsabilidad? Sí, claro que la tienen. Pero no pueden trabajar solos. También tenemos que hacer nuestra parte.

Desde chicos, desde la casa, desde la escuela. Cada uno debe cuidarse de no mostrar que las normas son solo para estar escritas en un enorme tomo de Derecho.

Y si nosotros hacemos eso, y si los congresistas elaboran normas pensando en todos y si la justicia las hace cumplir, solo entonces podemos pensar que Libertad es más que una idea, es más que un ideal.

¿Cuántas veces cruzamos la calle por donde no debemos? ¿Cuántas veces tiramos basura en lugares inapropiados? ¿Cuántas veces pasamos un semáforo en rojo? ¿Cuántas veces ensalzamos al que hace la guita fácil? ¿Cuántas veces jugamos a la Quiniela para tratar de salir de malas? Es solo un juego… dicen algunos. Sí, es un juego, pero ese juego muestra que en el fondo deseamos lograr algo sin esfuerzo. Y sin esfuerzo nuestros antepasados no hubieran construido un futuro, imperfecto, pero futuro para nosotros.

¿Queremos un futuro para nosotros o para todos? Ah… esa es una pregunta importante. Si me dicen que el futuro es solo para uno yo preguntaría: “¿Dónde vive usted que no se da cuenta de que está acompañado por toda esta gente? ¿Vive en un submarino? ¿Nunca sale a comprar comida, a trabajar, a estudiar, a ver una película?”

Entonces… ¿Queremos construir un futuro para todos? ¿Queremos hacer de la vida en este país algo más justo para todos? Miremos un poco alrededor. Hagamos el ejercicio de pensar qué sentiríamos si a nosotros nos hubiera tocado otra mano en la jugada. No todo es cuestión de voluntad, a veces la cosa se complica y los malos ejemplos cunden con mayor facilidad.

Es como tener un cultivo, si no arrancamos los yuyos, pronto tapan todo. Y los yuyos de nuestra sociedad son la pereza, la idea de ganar fácil, la comodidad de no buscar, de no emprender, la mentira para sacar mayor provecho a costa del otro.

Algún día, cuando no haya chicos que no vayan a la escuela, cuando todos los que vayan lo hagan para aprender y no para cobrar un plan, cuando todos tengamos trabajo digno, cuando podamos jubilarnos decentemente, cuando cuidemos a nuestra gente, a nuestro país, cuando volvamos a creer que podemos hacerlo porque se castiga a los que no cumplen, ese día festejaremos de verdad, y no será solo una idea borrosa.

Había pueblos que castigaban con el destierro a los que ofendían sus costumbres. Si tuviéramos que hacer eso deberíamos mandar afuera a unos cuantos.

Hagamos que valga la pena estar acá. Que podamos sentir orgullo de decir que somos argentinos. Dejemos la “viveza criolla” para evitar que nos pasen los de afuera. Pero, entre nosotros, hagamos las cosas mejor.

El otro día fui a tomar un café. En una mesa cercana había un hombre que se la pasaba hablando y cada dos palabras una era en inglés. Qué desprecio a la lengua de Cervantes… Pero… ¿saben qué? Esa persona siente que su cultura no lo representa, que hay cosas más admirables afuera que adentro. Hagamos posible que eso se revierta. Nada me gustaría más que un día cercano alguien le diga a ese hombre: “le doy un pasaje para que vaya a vivir afuera” y él tenga que contestar: “acá las cosas se hacen mejor, yo no me iría”.

Y no quiero decir hagamos que la Argentina sea como en el pasado cuando éramos potencia, granero del mundo y todas esas pavadas. Lo mejor siempre está por venir, seamos parte de eso, en paz.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s