El planeta Marte

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Miró el reloj en su muñeca. No era la hora que se suponía. Luego miró el GPS. Marcaba un lugar que no era el que debía ser.

Sacudió la cabeza y se refregó los ojos. Sería que estaba soñando… Lo último que recordaba era que había llegado a su casa, en la Avenida San Juan, y después de un largo rodeo por la manifestación en contra de los parquímetros, había llegado a la puerta del edificio, subido las escaleras, porque el ascensor estaba trabado en algún piso y entrado a su departamento.

Un momento después se dio cuenta de su error. No había llegado a su departamento. Estaba subiendo las escaleras cuando se cruzó con alguien. ¿Quién era? Intentó recuperar su imagen mental. Era un hombre, de eso estaba seguro. Transportaba algo en sus manos. Un arma, algo así. Estaba vestido con ropa oscura y traía unos anteojos. ¡Claro! Los anteojos le habían llamado la atención. Eran oscuros, juraría que negros, y tenían un extraño brillo, como si una luz se reflejara en los cristales. Ese era su último recuerdo. Ahora lo sabía. Como sabía que se encontraba en un lugar completamente desconocido y a una hora que no coincidía con la de su reloj.

Volvió a mirar a su alrededor. No había gente. Solo un paisaje desolador. Hacía un calor de morirse, además. Tomó la decisión de moverse. Caminó hacia donde se veía un punto oscuro en la cima de un monte. Calculó que le llevaría días llegar allí, tan lejos se encontraba. La visibilidad no era muy buena, había vapores, como una niebla o neblina húmeda y soporífera.

Caminó toda la tarde amarilla y la noche blanca. Dos lunas lo sorprendieron con brutal belleza. Las estrellas brillaban en el firmamento con una fuerza tal que parecían diamantes queriendo desprenderse de su fondo. Pero el frío de la noche era implacable.

Al día siguiente visualizó la mancha negra mucho más cercana. Siguió esforzándose para llegar. Pero su decepción fue grande al comprobar que no se trataba de un pueblo, era una especie de máquina enorme de aspecto aterrador que parecía operar en automático. Ni una sola persona.

Al llegar más cerca comenzó a sentir una enorme atracción. De a poco fue acercándose. La fuerza que lo atraía era tan poderosa que invalidó sus mejores esfuerzos por apartarse. Un rato después sintió los primeros síntomas del cambio. Se endurecía toda su piel, la temperatura de su cuerpo descendía, no sentía los latidos de su corazón. Perdió de vista sus pies y sus manos. Poco a poco fue perdiendo conciencia de sí mismo y del lugar. Un último vistazo antes que sus ojos se cerraran para siempre lo vio incrustado en esa enorme maquinaria, como una pieza más, en movimiento pero sin vida.

En la Tierra, en el edificio de la Avenida San Juan, en la escalera, encontraron un cuerpo sin vida.

Cuando llegó el médico forense dijo que había muerto porque su corazón no soportó el esfuerzo de subir. Pero la hora de muerte no coincidía con la hora que marcaba el reloj del difunto. Marcaba la hora del planeta Marte, Dios de la Guerra.

Meg

24-03-16

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27 comentarios sobre “El planeta Marte

    Francisco Moroz escribió:
    26 marzo, 2016 en 12:22 pm

    Un relato que nos dejará con la duda si realmente fue un sueño o una aducción alienígena.
    Muy bien escrito, ¡Enhorabuena! ¡Suerte!
    Un abrazo.

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    María escribió:
    28 marzo, 2016 en 10:02 am

    Un relato totalmente inquietante. Genial.
    Un abrazo.

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    ethan escribió:
    28 marzo, 2016 en 11:27 pm

    un estilo canson.no temamos que nos comenten brutalmente asi crecemos;mas simpleza.se positiva, no vagues tu eres quien cuenta.evita la voz pasiva.junta simpre en verbo junto al sujeto.mas ritmo
    pero tienes gran imaginacion

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    Ana Lía Rodríguez escribió:
    29 marzo, 2016 en 10:54 pm

    Quizá es donde vamos! Quizá todos somos marcianos en realidad y cuando terminamos la vida terrestre, volvemos a casa! Muy bueno, Mirna. Un abrazo

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      mireugen respondido:
      30 marzo, 2016 en 1:48 am

      Siii tal vez somos hombrecitos azules y luego nos volvemos rojos. Gracias Ana Lía.

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    Conxita Casamitjana escribió:
    31 marzo, 2016 en 7:17 pm

    ¿Realmente sabemos lo qué paso? Muy buena la intriga y esa transformación del protagonista.
    Un saludo

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      mireugen respondido:
      1 abril, 2016 en 12:07 am

      Muchas gracias, Conxita. Siempre es bueno dejar lugar a la imaginación. Besos

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    Felipe Rodríguez escribió:
    1 abril, 2016 en 3:44 am

    Interesante e intrigante relato, lo he disfrutado bastante.
    Saludos.

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      mireugen respondido:
      2 abril, 2016 en 11:05 am

      Me alegra mucho, Felipe. Gracias por tu comentario. Un abrazo

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    Sue - escribió:
    4 abril, 2016 en 5:05 pm

    ¡Qué intriga! ¿Lo habrá soñado? Uf, en cualquier caso crea desasosiego.
    Un abrazote.

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    Denise escribió:
    4 abril, 2016 en 7:17 pm

    Perturbador e interesante. Saludos!

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    Mamen Piriz García escribió:
    5 abril, 2016 en 12:36 pm

    No sabremos que pasó realmente, un sueño o realidad, Intrigante. Un abrazo

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    mensajedearecibo escribió:
    6 abril, 2016 en 7:40 pm

    ¿Sueño o realidad? Relato que recoge el testigo de la trama de Desafío Total. Un saludo.

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      mireugen respondido:
      7 abril, 2016 en 1:02 am

      No sabía que era la trama de otra obra. Lo voy a investigar. Gracias

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      mireugen respondido:
      7 abril, 2016 en 1:05 am

      Estuve investigando y por suerte la idea no es la misma. Menos mal!!!

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        mensajedearecibo escribió:
        7 abril, 2016 en 6:42 am

        No es la misma, por supuesto. Con mi comentario quería hacer referencia a la incapacidad que tiene el lector, espectador en el caso de la película, de no saber si se trata de un sueño del protagonista o de la realidad. Y ese reloj que marca la hora de Marte está muy bien utilizado, porque podría confirmar la teoría de la abducción, pero también podría ser pura casualidad.
        Espero no haberte molestado con mi comentario.
        Un saludo.

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        mireugen respondido:
        7 abril, 2016 en 10:14 am

        No fue molestia. Gracias

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    Julia C. Cambil escribió:
    9 abril, 2016 en 6:18 pm

    Un inquietante relato que nos deja con la incógnita de saber la verdad…

    Muy interesante, me ha gustado mucho 🙂

    Saludos!!

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    alekubrick escribió:
    10 abril, 2016 en 12:25 pm

    Un relato bien llevado y con grandes dosis de misterio. Me gusta como describes el paisaje y nos vas haciendo partícipes de su desconcierto. El final es redondo. Enhorabuena.

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