El monstruo

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─¡No quiero ir al baño!

─Pero… nena, no hay nada en el pasillo.

La niña dio un par de pasos avanzando hacia el pasillo oscuro. La negrura era un sitio enorme, sin fin que de a poco abarcaba toda su casa y crecía más y más hasta confundirse con la noche del universo.

Se vio sola en medio del mundo. Perdida. Vulnerable. Débil. A la deriva de un monstruoso final inimaginable que se comería a sus padres, para luego engullirla a ella.

No podía permitir eso.

Y el siguiente paso fue una dolorosa carrera hacia el próximo interruptor de luz.

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13 comentarios sobre “El monstruo

    Alejandro S. Solís escribió:
    17 mayo, 2015 en 4:20 am

    Muy bueno.
    Me gustó la parte donde la oscuridad se extiende conectando un rincón de la casa con la inmensidad del cosmos.
    🙂

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    Oscar Ryan escribió:
    17 mayo, 2015 en 6:58 am

    Me ha encantado.Absolutamente todos hemos tenido esa sensación siendo niños, y el que diga que no, miente.
    Un saludo

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      mireugen respondido:
      17 mayo, 2015 en 12:29 pm

      Sí, es cierto. A veces los monstruos solo están en la imaginación. Saludos, Oscar.

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    Felipe Rodríguez escribió:
    20 mayo, 2015 en 4:25 am

    He recordado mi infancia con este relato, las carreras olímpicas entre un interruptor y otro aún las recuerdo ja ja ja
    Saludos

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    Edgar Yera escribió:
    20 mayo, 2015 en 9:01 am

    Gran micro, Mirna. Los niños sienten auténtico pavor por los monstruos de su imaginación. Familiar escena, muy bien narrada. Saludos, compañera.

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    Ana Lía Rodríguez escribió:
    20 mayo, 2015 en 3:46 pm

    Tremendo Mirna. La oscuridad y no sólo es el de los peques, también de muchos mayores 🙂 Un abrazo

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      mireugen respondido:
      20 mayo, 2015 en 11:56 pm

      Es cierto, nadie se despega del todo de su infancia. Besos

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    Ricardo escribió:
    23 mayo, 2015 en 8:09 am

    Muy bueno. El terror desde el punto de vista de la inocencia de un niño que sale al oscuro pasillo para ir al baño, y cuyo objetivo, es llegar hasta el interruptor para encender la luz. ¿A quién no le ha pasado eso alguna vez? Un saludo.

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    Federico Rivolta escribió:
    25 mayo, 2015 en 4:08 am

    Muy bien expresada esa sensación. Buenísimo micro.
    Un saludo.

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